sábado, 13 de junio de 2020

Los Estertores de la lucha sindical en Asturies y el Sabotaje. Ebhi.


Esta zona depauperada y envejecida del norte de la península ibérica, un país inexistente llamado Asturies, asistió hace poco tiempo a la enésima lucha sindical dentro del sector "tradicional" de la clase obrera. Un sector de clase con cada vez menos importancia numérica en la economía totalizada del capitalismo contemporáneo. Sin embargo en la conciencia colectiva de los restos que quedan de la militancia sociolaboral asturiana en decadencia (sin visos de que se renueve afortunadamente por otra parte), siguen pesando como una losa las dinámicas, usos y estrategias sindicales de éste sector, controlado y manejado férreamente por éstas organizaciones, ya sean mayoritarias o minoritarias (en su versión estéticamente más radical). Unas dinámicas demostradas reaccionarias y corporativas,  que en el mejor de los casos tienden a la penosa retroalimentación endogámica de una acción supuestamente combativa (meramente formal) a través de unos conflictos provocados por la reestructuración contínua del Capital , ahora ya en la nueva fase post Covid.
En términos generales y salvo excepciones, el papel de los sindicatos históricamente ha sido siempre un papel necesario para el Capital, de mediación e integración del conflicto de clase en los parámetros que el Capital marca y por lo tanto un cáncer terminal para las opciones de ruptura anticapitalistas portadoras de una visión antagonista colectiva y enfrentadas al mundo de la mercancía.
En Asturies en concreto, el poder ejercido por los sindicatos ha sido determinante en los últimos años para que los planes del dominio capitalista en esta zona fueran altamente efectivos y con resultados brillantes, La necesidad de destruir todo el tejido  productivo del país, construido en los últimos siglos y ya obsoleto para las necesidades capitalistas, ha tenido un aliado necesario e imprescindible en las organizaciones sindicales. Para llevar a cabo el plan, el Capital necesitaba del control de la autonomía de clase que en el conflicto laboral desarrolla una tendencia posible de destruir los marcos institucionales, agitar la revuelta social y descontrolar el proceso en favor de una salida colectiva  y destructora de lo existente,  planteando otra cosa.,. otra manera.. un nuevo valor enfrentado a la lógica capitalista. El viejo movimiento obrero fue pues derrotado y desestructurado (al mismo tiempo que la economia capitalista)  hace ya décadas por su propia incapacidad de comprender las dimensiones reales de la evolución estratégica y ontológica del Capital y del papel  que tomaban las instituciones de las que tradicionalmente se dotó (partidos y sindicatos) como agentes indispensables para el desenvolvimiento fructífero del mando del Capital. El saber antagonista, acumulado y transmitido por la continua experiencia práctica directa fue desapareciendo y la cadena genética de la lucha obrera rota.  Desde entonces no aporta nada.  Parece ser que en Asturies muy poc@s se dieron cuenta todavía de ésto.
Sin embargo la lucha en Ehbi, una empresa que gestiona el almacenamiento de mercancías en el Puerto del Musel de Xixón, cuyo principal cliente es Arcelor, (empresa clave en el organigrama económico asturiano), se presentaba con unas perspectivas interesantes para el establecimiento de un foco de resistencia obrera en el nuevo ciclo de ataque del Capital a las condiciones de vida generales de l@s proletari@s asturian@s tras la aparición de la pandemia.
Esta empresa de capital público en su mayoría, es una rara avis en el conjunto de los puertos europeos donde predomina la privatización de los mismos, y donde las condiciones de trabajo y salario  están sufriendo una precarización  hasta ahora no conocidas en un sector  tradicionalmente caracterizado por haber acumulado derechos y garantías salariales "dignas". No obstante todo ésto está  puesto en cuestión por unas intenciones claramente privatizadoras, con fuertes presiones por parte de agentes económicos muy agresivos que pugnan por hacerse con el control de ésta empresa y con unos planes de destrucción de puestos de trabajo, disminución de plantilla y reducción de las condiciones salariales de la misma muy evidentes. Un secreto a voces que conoce todo el mundo en Asturies, y donde la trama carbonera juega un papel importante.  A pesar de la claridad de toda ésta estrategia de los poderes económicos que bailan alrededor del Musel en Xixón, la ley del silencio atraviesa todos los estamentos político/sociales  asturianos. Partidos, sindicatos y gobierno autonómico tienen un pacto de silencio al respecto  provocado por el reparto mafioso de dádivas y contraprestaciones que los agentes capitalistas  (DSA group concretamente ) arrojan sobre ellos desde hace ya bastante tiempo.

HUELGA DE HAMBRE.

Un grupo de trabajadores de Ebhi, comandados por una persona con experiencia suficiente en luchas y conflictos sociales deciden comenzar un encierro en las instalaciones del Musel  y una huelga de hambre para exigir que se cumpla la tasa de reposición. Un acuerdo al que trabajadores y empresa habían llegado tras una huelga y que ahora la empresa decide incumplir dejando en la calle a 7 trabajadores eventuales.
Una protesta fuerte, la primera en todo el Estado español que plantaba cara a todo el paquete de medidas antiobreras que las empresas estaban ejerciendo con el beneplácito de  los sindicatos una vez más.  En Ebhi la representación sindical cuenta con 5 delegados de UGT y 4 de la Corriente Sindical de Izquierdas.
La imposibilidad de efectuar una asamblea en el comienzo de la protesta es algo que va sin duda a marcar el carácter  de la misma. En Ehbi la plantilla está compuesta por trabajadores sin experiencia conflictiva anteriormente, prácticamente vírgenes en dinámicas movilizadoras y con un nivel muy bajo de conocimiento  de las mismas. La amplia experiencia de combate transmitida por un sinfin de luchas que históricamente tuvo hasta su derrota el viejo movimiento obrero asturiano está aquí ,como no podría ser de otra manera, totalmente ausente.
Ante esta situación ( imposibilidad de reunirse en asamblea) los encerrados deciden que la estrategia debe ser la unidad de acción con la UGT que en teoría dice apoyar la tasa de reposición demandada. Es decir UGT como mayoría en el comité de empresa sería la que llevara a cabo el proceso negociador tendente a evitar los despidos.  Sin asamblea que pudiera pasar por encima del control sindical el poder de decisión en los aspectos claves del conflicto se deja pues en manos de este sindicato. El papel concreto de la UGT en la desactivación y muerte de todos los conflictos de clase en Asturies es bien conocida por parte de los encerrados, lo cual no hace que varíen su estrategia.
El órdago que mantienen no obstante es importante. Los encerrados reclaman a representantes políticos de alto nivel sólo como interlocutores válidos. El encierro comienza con una barricada a las puertas de la empresa.
Sin embargo las movilizaciones públicas y la dinámica del conflicto adquiere de mano un tono que está muy por debajo de la apuesta de los encerrados en huelga de hambre. Paseos solidarios silenciosos en las inmediaciones del Musel (puerto de Xixón) , apartados de la vista de la población del populoso barrio obrero de La Calzada y prácticamente invisibles para el recto de la ciudad. En la primera semana de conflicto ya era evidente que los representantes políticos del gobierno autonómico no iban a mover un dedo por negociar nada y que la UGT no tenía ningún interés lógicamente en hacerlo.
Aún así la postura de los encerrados y del sindicato CSI sigue siendo la misma; dependientes de la UGT  "dinamizan" una movilización legalista y apartada de cualquier clase de ruido que perturbe o incomode las complicadas relaciones con el sindicato del PSOE . A estas movilizaciones hay que decir que tampoco acude la mayoria de la plantilla que se encuentra en gran parte como mera espectadora al conflicto. Los encerrados actúan así como vanguardia  supuestamente apoyada por el Comité de Empresa ( los hechos una vez tras otra se encargarán obstinadamente de decir lo contrario: la falta de influencia decisiva de ésta vanguardia en el conflicto al no constituirse como énte separado de y contra la dinámica sindical será determinante).
Fuera de la empresa se empieza a desarrollar espontáneamente un grupo solidario con los huelguistas de hambre. Gente que engrosa en número superior incluso a la plantilla las movilizaciones públicas convocadas por los encerrados pero que tampoco desarrolla una visión diferente en la práctica al devenir claudicante de los sindicatos.
Una protesta solidaria que corta ilegalmente el tráfico en el barrio de La Calzada (aún en estado de alarma) en la que participaban proletari@s solidari@s y trabajadores de Ebhi es desautorizada por los encerrados, llegando incluso a ir el delegado de la CSI a pedir disculpas a la policía mientras estaba identificando a parte de l@s que  habían participado en ella.
La movilización social por tanto está en un primer momento limitada a paseos donde el silencio es el principal actor de los mismos. Aparte de eso, hay profusión de videos en las redes sociales de gente  supuestamente apoyando la lucha en Ebhi que nunca aparecen en la calle , loas y beneplácitos a Podemos y otros partidos del sistema parlamentario por hacer el paripé una vez más en la dinámica institucional y demás parafernalia virtual que en nada afecta al desenvolvimiento real del conflicto.
En un momento dado se localiza al presidente asturiano y un grupo de trabajadores de Ehbi lo intercepta, pero sorpresa, se le da una carta, se charla amablemente y se termina aplaudiéndolo.... ésto con ya dos semanas de huelga de hambre.  Esta farsa alimenta las esperanzas de ciertos trabajadores que ven "buena disposición" en el presidente  Barbón. Extrañamente tampoco el ánimo de la plantilla  se muestra encrespado ni se presume un ambiente entre ellos de conflicto.
Se ponen más tarde esperanzas en una supuesta negociación en el SASEC (organismo institucional de mediación entre mediadores ). Los encerrados retroceden en su exigencia de reunirse sólo con representantes políticos y aceptan una negociación manejada por el comité de empresa en manos de la UGT sin control asambleario y en el ámbito del SASEC (donde nunca se resuelve nada si no hay algo ya negociado de mano).
Como era de esperar no hay negociación por parte de la empresa. Se convoca una huelga indefinida, esta vez mediante la convocatoria de una asamblea y el Comité de empresa via UGT la desconvoca  unilateralmente a los dos días, sin pasar antes por asamblea, con la excusa de un  importante sabotaje obrero (hay que decir que el seguimiento de la huelga estaba muy bajo debido a los servicios mínimos impuestos y al poco ánimo de la plantilla para seguirla). No hay ninguna denuncia por el contrario de éste sabotaje de la UGT a la huelga por parte de los huelguistas de hambre ni del sindicato CSI ( lo cual no deja de ser significativo).
A partir de aquí se acelera la caída y el conflicto está ya claramente en una via muerta para una posible salida negociada. Las movilizaciones siguen el mismo tono afuera, salvo alguna excepción como las interrupciones a la alcaldesa de Xixón y al presidente autonómico en sendos actos públicos. La huelga de hambre va haciendo mella en la salud de los encerrados y empiezan a tener que ir abandonando. El último encerrado sale tras 37 días en huelga de hambre y la prensa lo refleja ahora ya sí ( durante todo el conflicto la prensa ha mantenido un bloqueo mediático evidente y programado) más como una prueba deportiva de tipo personal que como una lucha colectiva. Tampoco se podía esperar otra cosa  de los perros de la pluma y la imagen (en parte porque también inconscientemente se fue alimentando ésto en la dinámica propagandística  de los encerrados a través de las redes sociales, unas redes situadas únicamente en el plano virtual que solo generan dinámicas inmovilistas y desmovilizadoras).
En resumen, lo que se planteaba como un conflicto menor ( renovación de la tasa de reposición) de fácil resolución con la fuerza de una acción de contundencia como así se consideró la huelga de hambre en su momento, pronto se vio en una dimensión completamente distinta. La cerrazón de la empresa y de los representantes políticos para mediar en el asunto responden a unos intereses económicos sobre Ebhi en donde la disgregación de la plantilla y su disminución es un punto clave en la privatización futura de la misma. La conciencia del nivel que suponía este enfrentamiento no estaba presente en la plantilla ni en los cálculos de los huelguistas.

EL SABOTAJE COMO UNA DE LAS BELLAS ARTES.

Lo más interesante del conflicto sin embargo y lo que le da un valor excepcional desde el punto de vista proletario no fue la huelga de hambre, (una medida muy valiente de carácter casi épico pero asistida también del típico sufrimiento cristiano que tanto gusta a la izquierda), sino la aparición con fuerza del uso del sabotaje dentro de la empresa.
Los sabotajes que fueron in crescendo durante el conflicto hasta llegar a la hermosa quema de varias máquinas cargadoras al final del encierro, tomaron un carácter excepcional de antagonismo proletario frente al mando capitalista de la empresa. Irrecuperable e imposible de ser utilizado como vehículo de pacto, el sabotaje desmontó "per se" la farsa de la mediación de sindicatos y empresa. Sin duda la que mejor advirtió el carácter del mismo fue la empresa, que reconoció al instante su esencia irrecuperable. Los sindicatos, UGT como vanguardia reaccionaria y la CSI por omisión explícita, no pudieron hacer otra cosa que ponerse de rodillas ante la patronal, condenar, y rechazar de plano tal muestra de autovalorización proletaria frente al proceso de valorización capitalista.
Si la huelga es un sabotaje en si mismo porque destruye la producción de valor en el ciclo capitalista, el Comité de empresa corrió presto a desconvocarla cuando asistió a la destrucción real de ese valor (la quema de propiedades de la empresa). Un total y explícito antagonismo de la parte obrera sin que hubiera una mediación sindical de por medio.
Los sabotajes fueron incapaces de ser recuperados en el proceso negociador porque fueron una muestra de rechazo total y de autonomía obrera . Una puesta sobre la mesa de forma explícita de la desautorización del poder capitalista en la empresa. Un ejemplo de que la conciencia obrera y el valor de la misma nada tiene que ver con el mundo de la mercancía.
Durante todos estos últimos años la reestructuración  y reordenamiento del sistema productivo y de mando capitalista se ha hecho en base al consenso político. Este consenso de formas institucionales "democráticas" no contempla ni puede asumir un "afuera" de él mismo. Las huellas prehistóricas en éste sentido, donde la huelga salvaje, el sabotaje o la autoorganización obrera se confundían con la mediación sindical y las instituciones parlamentarias han desaparecido ya para siempre. Cualquier paso dado fuera de los límites del consenso será apartado por las fuerzas de la lógica del capital. En este sentido el sabotaje cobra por tanto un valor absoluto como fuente de independencia proletaria y ausencia de todo tipo de "reformismo".  Significa un rechazo radical al trabajo asalariado en su forma y fondo que no puede ser asumido por el discurso de la "defensa de los puestos de trabajo" ni cualquier otra deriva dialéctica de tipo sindical. De éste modo el sindicato CSI, calló y aceptó la condena del Comité de Empresa tanto en la desconvocatoria de la huelga por el sabotaje como en la puesta a disposición del la empresa del mismo en la última quema de las máquinas cargadoras.
Está claro que los sabotajes posiblemente no fueron hechos con ésta intencionalidad tan radicalmente antagonista, sin embargo el resultado en éste momento y bajo las circunstancias que vivimos no puede ser otro que éste.
De éste modo nadie de entre los actores visibles del conflicto asume el sabotaje como valor y fundamento de la razón proletaria. Asumirlo sería dejar de "actuar" en la dinámica "democrática", estructurarse de forma radicalmente enfrentada a la lógica capitalista y rechazar el trabajo asalariado y la producción de valor de cambio , es decir hacerse visible como potencia subjetiva obrera instituida de forma plena
Esta ausencia es comprensible no obstante. La bases desde las que se desarrolla éste conflicto son muy débiles y condicionan la evolución del mismo. Si bien la escenificación de la lucha llevada a cabo por sus protagonistas públicos resulta a priori una apuesta fuerte y decidida, los fundamentos que la desarrollan no se apartan de las formas instituidas y aceptadas en la lógica capitalista de sindicatos y empresa.
La lucha del/a obrer@ de fábrica se ha transmutado ya hace tiempo en mediación sindical. La pérdida de los objetivos colectivos que recorrían la esencia de ésta lucha y la destrucción de su ser como alternativa separada del Capital, vienen dadas por las condiciones materiales en la que el mando capitalista ha desmontado toda ésta conciencia de clase. El cambio estructural capitalista en Asturies donde la industria ha sufrido mutaciones tanto en organización y número como en territorialidad ha hecho también una destrucción planificada del poder de lucha del/a obrero/a  de este sector y su capacidad de influencia, reduciéndolo a un mero papel corporativo y entreguista con la lógica del capital.
Tal es así que la lucha de fábrica, tan importante en Asturies en su tiempo para el cambio social y con tanto peso histórico, es ya un residuo en donde el organigrama capitalista tiene el control absoluto. Las dinámicas que genera no trascienden al cuerpo social del proletariado ni se vuelven generadoras de contra poder de clase. No salen del planteamiento corporativo de la empresa y se quedan agotadas en procesos institucionales de tipo residual.

CONCLUSIONES

La lucha en Ebhi nos debería haber dejado algunas cosas claras. La lucha sindical es una lucha meramente corporativa. Su lógica es la del Capital. Sus métodos los de la democracia representativa. Oculta la violencia de la explotación capitalista para que siga el dominio del poder del Capital. En el esquema actual de la empresa capitalista es un factor fundamental de la transmisión de su lógica en el cuerpo obrero.
El mito del sindicalismo combativo promulgado por los sindicatos minoritarios es un mito actualmente imposible y demostrado prácticamente falso. Las estructuras sindicales minoritarias, aparte de estar contínuamente en Asturies en una lucha de poder interno entre distintas fracciones, en base sobre todo a personalidades y no a diferentes visiones estratégicas, no les queda ninguna posibilidad más que la de hacer el mismo papel que el de los mayoritarios en una versión formalmente más combativa pero igualmente transmisora de la lógica del Capital. La defensa de la empresa, del trabajo asalariado como anatema inviolable del que está impregnado su discurso y su acción, es todo lo contrario al antagonismo proletario, al enriquecimiento práctico de una autovalorización autónoma del proletariado como clase independiente y con objetivos radicalmente opuestos al mundo del Capital. El papel reservado para ellos sólo es ser parte de la necesaria mediación que el sistema capitalista necesita para enfrentar el conflicto.
El nuevo tejido empresarial que convierte la sociedad entera en una gran fábrica generadora de un plusvalor social más allá de la plusvalía concreta da lugar a otras formas y estructuras de antagonismo que no encuentran en la lucha única y cerrada de fábrica su expresión (la cual ha perdido además una importancia política  evidente).
El sabotaje se ha revelado aquí una vez más como punto de ruptura de toda mediación, pero encerrado, tapado y sin defensa en los limites de la lucha de fábrica  en su versión sindical, no encuentra la ranura por donde constituirse como alternativa teórico/práctica. Es en la fábrica social sin muros donde otras experiencias  nos muestran que tiene esa capacidad aglutinante de antagonismo y liberadora.
En la Asturies post pandemia, cuando la aparición de la misma ha puesto otra vez de relieve la dimensión global y total del capitalismo, su agotamiento y su falta de alternativa de vida, no existe en estos momentos una opción ni un terreno anticapitalista práctico para ésta situación.
Los restos de la extrema izquierda asturiana que todavía existen ,son incapaces de desarrollar un discurso adecuado a los tiempos y siguen en una retórica instalada, seguidista de costumbres ya caducadas y formas de acción obsoletas, alejadas de cualquier planteamiento radicalmente opuesto al sistema. Tampoco son capaces de movilizar ni explorar nada fuera de su círculo endogámico.
Seguir tomando éstas estructuras sindicales y políticas como válidas no es ya un error sino una opción para integrarse  de forma intelectualmente cómoda en las dinámicas del Capital.
Es necesario un situarse afuera y una ruptura radical con todo ésto. Los hechos son muy tozudos y uno tras otro nos lo demuestran. La comodidad y la inercia son sin duda los enemigos principales de que la dialéctica interna se resuelva en formas y acciones tendentes a la creación de un contrapoder antagonista tanto teórico como práctico.
Nadie tiene la solución concreta pero cada vez está más claro quiénes y que estructuras son parte del problema. Huyamos de ellos, saltemos la valla y situémonos en tierra que no puedan pisar.
















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