jueves, 23 de julio de 2020

Mediación sindical, dominio patronal y lucha obrera en Alimerka Asturies.



El estudio de las formas que la lucha de clase adquiere en los sectores emergentes del capitalismo actual es algo prácticamente olvidado en el panorama asturiano. Las dinámicas de la izquierda y extrema izquierda asturiana están ancladas en modelos obsoletos ideológicamente ( toda ideología lo es según el método marxiano), inherentes a la lógica del Capital. La comprensión de los antagonismos de clase actuales se hace bajo formas tendentes a diluir ese conflicto en sistemas de mediación a través de estructuras inherentes al punto de vista capitalista. La autonomía e independencia del punto de vista obrero en total enfrentamiento con el desarrollo interno capitalista no es ni contemplado ni mucho menos impulsado. Esto deriva en una acción dependiente de la lógica del Capital tendente a desactivar potencialidades y posibilidades de ruptura con lo existente. Sobre uno de los conflictos más importantes ocurridos en Asturies en los tiempos más recientes vemos necesario reflexionar y desentrañar lo ocurrido en este sentido. 



En diciembre de 2019 vivimos en Asturies uno de los conflictos obreros más importantes de los últimos tiempos: La Huelga de las trabajadoras del sector de la alimentación. Supuso una aparición novedosa en el conflicto de clase en Asturies alejada de la habitual lucha del obrero de fábrica industrial. Con una importancia cuantitativa y cualitativa excepcional ya que se trata de un sector que agrupa a cerca de 12.000 trabajadoras, sufre una precariedad rampante, con una  mayoría de personal femenino y con una experiencia de lucha muy limitada en el tiempo y sin las dinámicas propias de otros sectores tradicionales en Asturies.
De ese sector la mayor empresa es Alimerka que tiene cerca de 6000 trabajadoras y es la segunda empresa en importancia en Asturies después del gigante de Arcelor.
Alimerka es una empresa familiar formada por una familia de importante peso e influencia en el organigrama politico/económico de Asturies. Con cifras millonarias de beneficios, mantiene salarios base escasamente por encima del SMI y  diseña una organización del trabajo donde la flexibilidad y la movilidad son tónicas generales de la misma. Sin duda un orden laboral que además de maximizar el rendimiento de la extracción de trabajo, se organiza  para evitar una homogenizacion de intereses de las trabajadoras y desbaratar los procesos de unidad de las mismas en el enfrentamiento de clase dentro de la empresa, que debido a las precarias condiciones laborales son cotidianos tanto en la objetividad de los mismos como en la subjetividad de las trabajadoras.
Este gigante de los supermercados en Asturies se extiende más allá de las fronteras naturales del país, especialmente en León. Fue precisamente en el Bierzo donde en el 2014 hubo una experiencia de huelga que acabó con el despido de 85 trabajadoras y el cierre de 11 tiendas en un acuerdo firmado por patronal y sindicatos. La otra opción que la empresa planteaba era una reducción de salario y un supuesto mantenimiento de plantilla hasta el 2015. La mediación sindical como es habitual no tuvo ninguna firmeza en cuanto a mantener el empleo y entró en la lógica empresarial, aún sabiendo los beneficios y la buena marcha que a nivel global Alimerka estaba teniendo. Este acuerdo fue refrendado en asamblea contando sin embargo con una fuerte oposición por parte de un buen número de trabajadoras de la plantilla. No tenemos no obstante información concreta de los condicionantes del conflicto ni de la composición obrera específica de esta empresa en el Bierzo ni de las impresiones que suscita la acción sindical en el enfrentamiento de clase interno en Alimerka en la zona. Por tanto hagamos un poco de historia en Asturies y sus precedentes de los que si disponemos de amplia información directa y de primera mano.

EN LOS 2000

En la segunda mitad de los años 2000 la situación de las trabajadoras de Alimerka era especialmente dura. Con tan sólo un 5% de personal fijo en la empresa,  había gente que llevaba hasta 8 años encadenando contratos de 6 meses. La empresa desarrollaba toda una política destinada a que las trabajadoras no tuvieran ninguna conexión entre sí. Estaba prohibido tener amigas dentro de los centros de trabajo. Si veían hablar a una trabajadora con otra demasiado tiempo la echaban. Para lograr este aislamiento entre trabajadoras utilizaban también la movilidad de una tienda a otra sin ningún aviso,  y en otras ocasiones el despido.  El acoso y las situaciones de  humillación era constantes, llegando a registrar los bolsos de las trabajadoras a la salida, o a obligar a pagar a las trabajadoras lo que faltaba en caja una vez hecho el recuento.
Un caso que muestra a las claras toda esta situación de desprecio y abuso fue la muerte de una trabajadora en su puesto de trabajo en Piedras Blancas, negándose la empresa a cerrar la tienda y trasladando su cuerpo a un almacén.
La empresa se ocupaba incluso de designar a los cabezas de lista del comité de empresa, siendo el presidente del mismo el cuñado del ya fallecido fundador Luis Noé Fernández.
En un momento dado un grupo de trabajadoras empieza a tener complicidad con un asesor laboral y a autoorganizarse para denunciar judicialmente y ante inspección de trabajo las mil y una irregularidades legales que ésta empresa estaba cometiendo diariamente. Un proceso en el que tomaron parte sólo un pequeño grupo de trabajadoras pero que fue suficiente para ir cambiando la relaciones de fuerza dentro de la empresa. De esta manera se empezaron a presentar un buen número de demandas reclamando las horas extraordinarias, contra los cambios de tienda, la relación indefinida de los contratos, la reducción de jornada o el plus de responsabilidad. Aunque la empresa se vio obligada a aceptar algunas demandas respondió con el despido en otras. Los despidos fueron declarados nulos debido a la "garantía de indemnidad" por la que la legislación actual protege el derecho de la trabajadora a hacer valer sus derechos ante la empresa. Los juzgados condenaron además a Alimerka por daños morales. Estas demandas fueron hechas por el equipo de asesoramiento laboral y las trabajadoras autoorganizadas al margen del control sindical. Los sindicatos como hemos dicho eran parte de la empresa y no denunciaban todos estos abusos. Los despidos nulos significaron un antes y un después en el equilibrio de la lucha de clases en Alimerka, gracias a la determinación de este equipo y de las trabajadoras demandantes. Durante este proceso también se realizaron varias charlas y se intentó expandir el conflicto. No obstante no cuajó una dinámica de autoorganización duradera en el tiempo, a pesar de que se logró poner el primer cartel reivindicativo en Alimerka (algo impensable hasta el momento por extraño que parezca) y se hizo una campaña pública significativa. Los sindicatos por otra parte no siguieron la estrategia de conseguir despidos nulos, incluso las 3 delegadas de la Corriente Sindical de Izquierdas, despedidas también, fueron a por el despido improcedente.


LA HUELGA 

En Diciembre de 2018 tras un proceso de discusión interno entre las trabajadoras del ramo de la alimentación, principalmente de la empresa Alimerka, basado sobre todo en el descontento interno ante los bajos salarios y los 20 minutos del bocadillo que no contaban en la empresa como horario de trabajo computado se fue creando un ambiente propicio a tomar una medida de fuerza al respecto. Este proceso de discusión vino dado por la base, hablando entre las trabajadoras en el tajo, contándose los problemas y formando poco a poco una sensación de unidad colectiva entre todas  frente a una situación insoportable a la que había que poner remedio en común. Tras una multitudinaria asamblea de todo el sector ( también además de Alimerka estaba Dia y Más y Más)  presidida por los sindicatos (UGT, CCOO y USO) se decide convocar una huelga de varios días coincidiendo con las Navidades. El propio responsable de la Federación de Servicios de CCOO reconoce sin ponerse colorado que  " "Ésta no es una huelga que convoquemos los sindicatos, es un paro que nos exigen las trabajadoras porque ya no aguantan más, pocas veces hemos visto a las trabajadoras tan unidas en éste sector". Los propios sindicalistas "se sorprenden" ante el hartazgo, el queme y la unidad de las trabajadoras en la asamblea. Una vez más vemos reconocida (esta vez indecentemente por ellos mismos) la separación entre sindicatos y trabajadoras, ocupando éstos un papel de mediación externo, al margen de la realidad del conflicto de clase en el sector, configurándose a sí mismos como una "institución neutra", forzados por la parte obrera a movilizarse pero sin un interés per se en el desarrollo e instigación de la movilización y la huelga.  
La negociación llevada a cabo con la patronal está dirigida por los sindicatos, y tras varios tiras y aflojas deciden durante una negociación en el Sasec (institución de mediación laboral en Asturies), desconvocar la huelga al conseguir un aumento salarial de 50 euros. Ninguna de las otras reivindicaciones como las jornadas maratonianas ni los 20 minutos del bocadillo están contempladas en el acuerdo. Pese que los 50 euros era también petición expresa de la asamblea. hubo una corriente interna de descontento al no haber sido satisfechas las otras cuestiones en la negociación. Muchas trabajadoras piensan que dada la unidad existente y la fuerza de la medida, hubiera sido el momento para ir a la huelga de manera exitosa y con el respaldo general de la mayoría de la plantilla. 
De este modo la desconvocatoria de la huelga fue vista por muchas como un paso atrás.  Este descontento subterráneo y no visible más que en corrillos internos, en los que se contemplaba como una traición la desconvocatoria de la huelga, no se transforma tampoco en una alternativa organizativa a los sindicatos. Sin embargo el malestar entre las trabajadoras se extiende durante los meses siguientes y es lo que hace que se demande la convocatoria de huelga en el siguiente año.

2019.

Durante todo el año 2019 los sindicatos intentaron una negociación que llegara a parar el descontento existente y no se llegara a la convocatoria de huelga. Pero la patronal se negaba en redondo a aplicar el reconocimiento de los 20 minutos del bocadillo como tiempo de trabajo y la subida de categoría profesional a los 4 años de antigüedad. La empresa Alimerka, como decimos mayoritaria en el sector, empieza una campaña muy fuerte de propaganda mediática en contra de la huelga. Las tradicionales amenazas personales a las trabajadoras "díscolas"  en esta etapa ya no son eficaces para desmantelar una huelga de este calibre y optan por reunir a cuadros intermedios de las tiendas, trabajadoras que tienen cierta responsabilidad en ellas y mandos para intentar también hacer un contrapeso a la presión  obrera.
La importancia de ésta huelga y del poder de las trabajadoras de éste sector esencial en la economía capitalista ( más en las fechas de Navidad donde el volumen de ventas se multiplica) es conocido por los poderes políticos asturianos que ven con preocupación la situación y empiezan a tomar contacto también bajo manga con sindicatos y patronal.

HUELGA Y PIQUETES

La Huelga comienza el dia 20 de Diciembre  a las 22;00 en los centros logísticos de distribución a tiendas de Alimerka y Más y Más. Ese primer día las trabajadoras forman un gran piquete en la entrada que impide que ningún camión acceda al centro. Los sindicatos están en el piquete ejerciendo una especie de tutela. Hay dudas y discusiones entre las trabajadoras si se utiliza la fuerza o no para evitar que entre nadie a trabajar pero al final se consigue que ningún esquirol logre acceder al centro logístico. El bloqueo del centro logístico de Alimerka se muestra ya desde el primer dia como un aspecto clave y decisivo para que la huelga tenga una incidencia fuerte al impedir a los camiones suministrar mercancías a las tiendas. Las tiendas abren de manera desigual, algunas se encuentran enteramente cerradas, y otras con tan sólo 2 o 3 trabajadoras dentro.
Los piquetes en las tiendas no obstante no actúan como piquetes salvo en contadas ocasiones. Nos encontramos aquí ante el primer aspecto problemático en el discurrir táctico de la huelga. Además de que éste sector no tiene tradición de huelgas, que se trata de trabajadoras sin experiencia en el combate de clase, los sindicatos aquí promueven entre las trabajadoras el "piquete
informativo" .eufemismo que utilizan para la inacción.  Fieles a la iglesia del "consenso democrático" una vez más incorporan el discurso de "garantizar el derecho de las que quieran trabajar" en los planteamientos de las huelguistas. Tod@s sabemos que una huelga nada tiene de democrático porque nada tienen de democráticas las relaciones de clase en el capitalismo. El dominio del Capital se ejerce por la fuerza y sólo la fuerza antagonista puede hacer que éste deje de ejercerla. Esto es así en todas las huelgas y responde a su dinámica interna . Favorecer lo contrario en posicionarse en contra de este método de lucha.
En el día siguiente 21, continuaba el bloqueo del centro logístico de Alimerka, aunque la presencia policial era notablemente superior a la del día anterior. Los policías se colocaron en las entradas por donde entraba caminando el personal a trabajar  para  así dejarlos pasar protegidos. De momento no intervenían en el bloqueo a los camiones debido al numeroso grupo de trabajadoras y simpatizantes congregados para tal fin,  las cuales hacían relevos durante el día y la noche en el mismo, desarrollando un proceso de resistencia y autoorganización por parte de las trabajadoras realmente admirable . Por otra parte aquí aparecen  ya continuamente hablando con la policía los representantes de las federaciones sindicales de ramo, controlando el piquete, hombres en un conflicto mayoritariamente de mujeres que imponen también una presencia paternalista claramente machista ante las huelguistas, que ante la falta de otros referentes y ante una situación nueva para ellas, les siguen sus indicaciones.
Llegado el domingo son enviados por parte de delegación del Gobierno ante las peticiones constantes de la empresa, un buen número de Guardias Civiles antidisturbios que desalojan por la tarde el piquete que bloqueaba los camiones. Sin embargo las huelguistas hacen un llamamiento a acudir al centro logístico para seguir manteniendo el bloqueo y pronto se llena de gente que realizan una sentada e impiden de nuevo que entren o salgan camiones. La empresa necesitaba despejar la salida de mercancías de ese centro y las presiones continúan. El gobierno asturiano no quiere escenificar un desalojo violento en un conflicto obrero femenino  que provocaría un daño de imagen pública evidente, difícil de gestionar también y de consecuencias imprevisibles dada la cantidad de gente allí concentrada. Por ello a través de los responsables sindicales que actúan de mediadores, logran engañar a las huelguistas prometiendo que si se despejaba la carretera para que pasara el tráfico habitual. las fuerzas represivas no iban a intervenir en el bloqueo, si éste se situaba sólo en la valla de entrada al centro logístico. Esta pantomima evidente que algunas personas intentaron denunciar "in situ" sin mucho éxito, se vio corroborada a la mañana siguiente cuando los antidisturbios desalojaron al piquete de entrada, aprovechando que había menos gente.
Los sindicatos deciden que no se vuelva a montar el piquete en el centro logístico y convocan una concentración por la tarde ante una tienda de Alimerka del centro de Uviéu. Hay un malestar evidente entre muchas trabajadoras que tienen grupos de wasap y comentan la jugada como una vil traición sindical, manifestándose muchas por ir al centro logístico. Se da la circunstancia también que Alimerka paga una concentración de apoyo a la parte empresarial y en contra de la Huelga, a la que lleva a supervisoras, esquirolas y mandos de la empresa. Si las huelguistas conocieran a Maquiavelo bien podrían decir que patronal y sindicatos estaban jugando a dos bandas para acabar con el bloqueo. La empresa convoca una concentración en su apoyo y los sindicatos una contraconcentración que ambas tienen por efecto despejar el centro logístico de piquetes.
Durante la concentración sindical ante  la tienda de Alimerka se vivió una situación surrealista, con dicho establecimiento abierto, 2 trabajadoras trabajando dentro y la gente entrando a comprar sin problema, sin que por parte de la concentración se hiciera nada para impedirlo. Las representantes sindicales del Comité se desgañitaban gritando "viva la lucha de la clase obrera" mientras enfrente se trabajaba con absoluta normalidad. Una escenificación absurda  que mostraba a lo que estaban llevando los sindicatos  la fuerza inicial de la huelga.  Las caras largas de muchas huelguistas en la concentración y el desconcierto que generaba todo ésto era muy evidente. La impresión de que les habían vendido era más que palpable. Después de la concentración se fue en manifestación pasando por varias tiendas abiertas ante las que las representantes sindicales se interponían para que no hubiera "violencia". Se terminó junto a una tienda de Alimerka cerca de la estación de tren rodeada de policía ante lo cual la delegada de la UGT desconvocó la protesta ella misma de la forma más extraña e inaudita.
Todo indicaba que los sindicatos habían decidido acabar de facto con la huelga. El desalojo del piquete del centro logístico, principal medida de presión de las huelguistas dejaba la protesta en una correlación de fuerzas completamente desfavorable a la parte obrera.
Al día siguiente  por parte de los sindicatos se insistió en que iban a concentrar los piquetes en las tiendas pero éstos tan sólo consistieron en unas pocas personas repartiendo octavillas a la entrada de los centros de trabajo, que gran parte de ellos funcionaban con normalidad . Hay que decir que la composición de estos piquetes, salvo excepciones, era prácticamente de personal sindical ayudadas por simpatizantes del PCE.
De esta forma en la primera parte de la huelga los sindicatos lograron hacerle el trabajo a la patronal mejor que sus esquiroles pagados. Una vez desmovilizado el piquete del centro logístico, verdadero motor de la huelga y punto de encuentro donde las trabajadoras socializaban  en común la lucha y el enfrentamiento con la empresa , haciendo de esa vivencia una fuerza motriz del colectivo,  la correlación de fuerzas fue ya abrumadora a favor de la empresa.

DESCONVOCATORIA UNILATERAL DE LA HUELGA

La huelga tras un impás de algunos días seguía convocada para las fechas inmediatamente anteriores a fin de año. Unos días donde la empresa tiene máximos beneficios por lo que la materialización de la huelga en esas fechas era una medida de presión muy fuerte. Los movimientos del gobierno asturiano y las llamadas a las centrales sindicales para parar la huelga son fuertes y decisivos. La importancia de este sector en la economía asturiana se muestra aquí ( como veríamos luego también en la pandemia ) totalmente esencial y la potencia desplegada por las trabajadoras debe ser cortada sin más dilación. Los sindicatos desconvocan entonces la huelga alegando la supuesta promesa de la patronal de sentarse a negociar en los primeros días del año que empieza. La desconvocatoria se hace de manera unilateral desde las federaciones sindicales. De hecho ni siquiera las delegadas del comité de empresa tomaron parte activa en la decisión. Por supuesto no se convocó asamblea para decidir la desconvocatoria y la mayoría de trabajadoras se enteró de la misma por un comunicado de Alimerka en el que anunciaba el fin de la huelga. El comité de empresa prácticamente desaparecido en estos primeros momentos no dice nada al respecto. Que la empresa sea la anunciante de la suspensión de la huelga dice mucho del proceso en el que se hayan inmersos los sindicatos en éste conflicto.
La desconvocatoria cayó como un jarro de agua fría en las huelguistas. Varios días de esfuerzo y pérdida de salario e ilusión colectiva se fueron por el retrete sin ninguna contrapestación.  El anuncio de los sindicatos se hizo a través de redes sociales con una contestación en las mismas muy significativa por parte de muchas trabajadoras. Sin embargo el desánimo se extendió y no se llegó a conformar una denuncia colectiva de la actuación de los sindicatos. Las centrales sindicales torpedearon la fuerza obrera mantenida hasta ahora y dieron en el blanco. Se deshizo la unidad de las huelguistas y muchas identificaron éste desenlace con la invalidez de la lucha misma. El proceso de autovalorización obrera que la huelga dio a las trabajadoras de éste sector fue atacado en el centro del mismo por la acción sindical.
Días después la empresa tardó en sentarse a negociar, haciendo esperar a los sindicatos en un típico "Roma no paga traidores" para al final acordar un convenio con alguna mejora como un aumento del permiso de lactancia, 2 días más de vacaciones, posibilidad de elegir entre horas extras pagadas o compensadas y una cláusula de subrogación,  pero sin los puntos centrales reivindicados en la huelga.  Esta vez la asamblea ratifica el acuerdo sindical ya en un clima de derrota y resignación. La patronal evidentemente algo tenía que dar a los sindicatos para que pudieran venderlo a las trabajadoras, cuestión difícil debido al lugar tan sucio en el que quedaron desconvocando la huelga. Los sindicatos por su parte presentaron el acuerdo como un éxito y la prensa de izquierdas y sus organizaciones satélites aplaudieron como focas mistificando una vez más el papel sindical y mintiendo en los pormenores de la huelga.

CONCLUSIONES

La huelga del sector de la alimentación en Asturies puso sobre la mesa la potencia de una fuerza obrera extraordinaria. La posibilidad que encierra la misma no pudo ser desarrollada no obstante. Sin embargo se afirmó en una lucha ofensiva, por mejoras, llevada a cabo por unas trabajadoras con una importancia clave en la economía capitalista actual. La pandemia nos ha dejado meses después la confirmación de esto que ya se estaba manifestando. Un sujeto formado mayoritariamente por mujeres en un sector que si bien ha tenido en su desarrollo por consecuencia la destrucción  del pequeño comercio ( imbuído éste por otra parte de un comportamiento de clase pequeñoburgues e individualista) lleva dentro una fuerza colectiva objetiva susceptible de ser utilizada en un sentido antagonista  a la lógica del Capital. La infravalorada cajera,  pescadera , panadera o reponedora, juntas en ésta organizacion capitalista de la distribución alimentaria han demostrado que si faltan deviene poco menos que el caos. De hecho ha demostrado tener tanto poder en sus manos como los sectores más técnicos del trabajo cognitivo. Nos aventuraríamos aquí en un alarde de optimismo teórico dentro del marxismo más básico donde se nos dice que el Capital lleva en su desarrollo los mecanismos de su extinción. Falta por tanto la subjetividad de esta potencia para desarrollar éste proceso. Sabemos que las contradicciones sacan a flote el antagonismo de clase pero también sabemos que la organización del mismo es lo que logra que éste se mantenga como proyecto separado que ataca la estructura capitalista. El punto de vista obrero y su autonomía, es lo difícil de mantener.
Las enseñanzas de la huelga de Alimerka una vez más nos muestran que los sindicatos son instrumentos del Capital. En la sociedad capitalista actual se plasman no ya como un agente reformista frente a un proyecto rupturista cuando no revolucionario, sino claramente como un agente reaccionario. Su actividad es un completo desastre para la clase obrera. No sólo en una perspectiva de afirmación de la clase como agente de cambio radical sino como mera contemplación de su supervivencia como conciencia y memoria de lucha colectiva.
Por otra parte frente a las luchas tradicionales en Asturies del sector de fábrica industrial que han sido hegemónicamente defensivas, en defensa de unos puestos de trabajo que iban desapareciendo, aceptando pérdidas de salarios y de derechos, ésta lucha nos volvió a poner de nuevo en un plano de ataque de una fuerza obrera para conseguir más de lo que tiene. Algo que no se veía desde hace mucho. Un salto cualitativo en la tónica general del derrotismo obrero asturiano. Llevada a cabo por mujeres que despiertan también en la defensa de sus intereses concretos de clase. Desorganizadas y sin instrumentos, pero con una potencialidad que sin duda va a intentar ser atacada y desestructurada en los próximos tiempos por nuestros enemigos de clase en forma de futuras reorganizaciones del sistema de trabajo y estructura de producción.  Anticiparse a ésta jugada del Capital y ponerle la zancadilla debería ser labor de l@s que conspiran contra él, pero lamentablemente en Asturies son poc@s y la conexión con las trabajadoras del sector es muy endeble. Sin embargo no por ello la tarea deja de ser necesaria. El comunismo es un movimiento que destruye lo existente para construir lo que no existe, no nos olvidemos.







martes, 14 de julio de 2020

La Ideologia Asturiana (actualizada y revisada)




Hace ya 12 años desde que este texto "La ideologia Asturiana" empezó a circular por diversos espacios de la red. Una crítica necesaria (aunque en determinados aspectos superficial ya que no incide suficientemente en un análisis materialista de los por qués de los sujetos a los que deriva la crítica) y  que sin embargo debido a que el ámbito teórico/práctico del que sale desapareció de la escena activista asturiana, ha quedado olvidada y es desconocida por las nuevas generaciones. Poca gente joven y nueva no obstante es ya la que se acerca al terreno del activismo social en Asturies y la que lo hace profesa un desconocimiento lógico y profundo de realidades organizativas  que como la Corriente Sindical de Izquierda siguen vendiendo el mito del "sindicalismo combativo" a pesar de estar ya desaparecido prácticamente del conflicto social asturiano. En este sentido utilizo el término "ideología asturiana" como todos aquellos comportamientos y dinámicas propias de la Corriente Sindical d'Izquierdes, el "sindicalismo combativo" y la izquierda radical seguidista de ellas.

Aunque en el 2008 ya estaba todo el pescao vendido "La ideología asturiana" ha sufrido también un cambio evidente en estos 12 años. En el 2008  la izquierda radical asturiana  ya se encontraba totalmente descompuesta. Los años inmediatamente predecesores del 15 M  muestran unas dinámicas ralentizadas y testimoniales. En estos años la composición de clase del proletariado asturiano está asumiendo mutaciones irreversibles en su comportamiento, donde los conflictos a nivel de fábrica de los que tradicionalmente se ha alimentado "la ideologia asturiana" se expresan ya en un sentido estético alejado del enfrentamiento callejero y  el desorden público. El sindicalismo en su variante "radical" se ve imposibilitado ya de escenificar un teatro del conflicto que le daba un sentido existencial. La desaparición de la movilización de base asamblearia en los conflictos obreros en Asturies es también una realidad en el 2008 ( a pesar del optimismo ciertamente fetichista de los autores del texto referido, no hay que olvidar que el despido de los eventuales en el conflicto de Naval Xixón y que fue el principio del cierre del astillero, fue decidido en asamblea ). 
La mediación sindical en un terreno únicamente "representativo" y con una movilización controlada  desde el interior del cuerpo obrero será ya la tónica dominante en el sector de clase tradicional. Esto se verá a las claras años  después (2013/2014) en el conflicto de amortiguadores Monroe en Xixón donde ante la amenaza de cierre de la fábrica, los trabajadores guiados por la Corriente Sindical de Izquierdas, se alejan de la barricada y el enfrentamiento para optar por la mediación política más vomitiva, poniendo el nombre de una calle a un mediador en el conflicto, el berlusconiano  ex vicepresidente del PPeuropeo y oficial militar italiano del aire Antonio Tajani. Es muy representativa la escena del actual scrto general de la CSI aplaudiendo en el descubrimiento de la placa de la calle con Tajani presente. 
Anteriormente se había ya dado un punto de inflexión significativo en esta tendencia durante la huelga general del 2012. Los responsables de la CSI fueron claves para impedir los disturbios y el asalto a la comisaría de la policía de Xixón debido a las detenciones de unos piquetes en el transcurso de esta jornada. 

Por otra parte el surgimiento del 15 M  parecía que iba a ser el punto final de la transmisión de "la ideología asturiana". La aparición de este movimiento fue vista con un recelo tremendo por parte de la mayoría de la izquierda radical asturiana y de la Corriente Sindical de Izquierda. El 15 M expresaba las inquietudes de un sujeto hetereogéneo en formación, una parte del proletariado alejado completamente de la práctica sindical en las empresas, jóvenes en paro , una gran parte de ell@s "sobradamente preparad@s" condenados a emigrar y a vivir en la precariedad ,a los y las que el sistema capitalista les había prometido un futuro de éxito. El movimiento se expresaba en unas formas radicalmente democráticas, sin líderes ni jefes, rechazando toda forma organizativa al margen de la protesta concreta. También recelaba de cualquier empleo de la violencia y del enfrentamiento directo y se situaba fuera de la tradición de lucha social asturiana (lo cual fue uno de los aspectos más negativos y paralizantes del mov. ). Una amalgama de contradicciones y carencias, pero también de impulsos transformadores con una potencia no vistos desde hacía muchos años. La izda radical asturiana y la CSI además de contrarios eran incapaces de intervenir en modo alguno en este movimiento ya que ni lo entendían ni tampoco tenían una práctica de intervención estratégica en los conflictos más allá de la tradicional "defensa de los puestos de trabajo" en las empresas. En este sentido el 15 M barrió durante un tiempo la prevalencia de la "ideología asturiana" en el conflicto social en Asturies.  
La posterior carrera institucional del 15 M con la creación de Podemos en Asturies estuvo no obstante comandada en parte por actores que venían de la experiencia sindical en CSI  y la izquierda radical . Un proyecto exitoso al menos en sus comienzos, de integración en el sistema democrático representativo y de desmovilización callejera, ansiado por muchas personas que veían como durante años su participación en organizaciones minúsculas de la izda radical era incapaz de llegar a tener representación institucional y que ahora veían la oportunidad de calentar poltronas y pisar moqueta de forma duradera. No obstante parte de la izda radical y del grupo ejecutivo de la CSI seguía viendo con recelo la deriva del 15 M ya en Podemos. Eran competidores en el dominio estético de una protesta cada vez ya más mermada de sus componentes tradicionales en Asturies.  Con la expulsión de la CSI  de parte de ese grupo anclado en la trayectoria más estéticamente radical de la Corriente, las relaciones del sindicato con Podemos y sus representantes institucionales fueron más cercanas hasta llegar actualmente a un entendimiento cordial y a un apoyo mutuo interesado entre ambos.
La CSI durante estos últimos años fue creciendo en afiliación sobre todo en sectores provenientes de la Administración Pública, atraídos por los éxitos judiciales de sus abogados y poco dados también a manifestaciones cercanas a la barricada quemando ( ni siquiera en su sentido estético).Al mismo tiempo se fue vaciando de una militancia activa que fue envejeciendo, apartándose y no renovándose debido principalmente a que las dinámicas del sindicalismo "combativo"  ya vaciado del contexto de agitación  obrera en la reestructuración productiva del capitalismo de los 80/90 no difieren ( ni pueden diferir) en la práctica de las del resto de sindicatos, vistos definitivamente por los/as trabajadores/as como un "servicio" y no cómo la herramienta de lucha que en la práctica real dudosamente alguna vez llegaron a ser . En este sentido la idea de que los sindicatos no valen, algo presente en la conciencia actual de la generalidad l@s trabajores/as y de hecho totalmente cierto, es algo positivo ( y que debería potenciarse a la vez que ser unido a que por el contrario la lucha al margen de ellos si vale). 
La perseverancia actual de los mismos lideres que empezaron con la CSI  en los 80 de dar un  valor de lucha a la organización del sindicato se encuentra más que nunca en una situación "ahistórica". El sujeto que representaban está ya muerto. La defensa de los puestos de trabajo y del tejido industrial asturiano, única estrategia política que fueron capaces de desarrollar y totalmente preñada de la lógica capitalista  del obrero satisfecho de ser explotado, está hoy en día en una via muerta que sólo los minúsculos restos de la extrema izquierda y de la menguada composición institucional de Podemos se afanan en "defender" . La mística de la barricada apagada aún sigue siendo defendida por los representantes de "la ideología asturiana" pero sin ninguna base que pueda darle ya una influencia en el desarrollo del conflicto de clase en Asturies. Sin embargo sigue actuando como una rémora ante la falta de referente teórico práctico en las personas preocupadas políticamente y con inquietudes sociales en el panorama asturiano actual.

Fuera de la "ideología asturiana" 

El monopolio sobre el conflicto social en Asturies de estas dinámicas tuvo sus excepciones a las que debemos también efectuar una crítica/autocrítica.
Durante los años a los que se refiere éste texto existieron en Asturies momentos organizativos en los que otros referentes divergentes de ésta práctica sindicalista tuvieron su presencia.  A finales de los 80 y durante los 90 en el terreno del movimiento libertario surgieron grupos y gentes que formalizaron una actuación crítica con todo ésto. Moviéndose desde la autonomia pero a veces interrelacionados también con la CSI y la CNT , sin romper totalmente con estas organizaciones,  fueron desarrollando un discurso teórico y práctico que incidía en campos como la okupación de viviendas, el antimilitarismo, la intervención en conflictos obreros desde una perspectiva autónoma, la práctica del sabotaje o la creación de publicaciones como el Llar. Esto duró más o menos hasta el desalojo del Centro Social Anarquista de Xixón por parte de la Federación Local de la CNT. Este desalojo deshizo la continuación duradera en el tiempo de ésta experiencia ciertamente importante y cortocircuitó las posibilidades de un desarrollo que evolucionara sobre una práctica estructurada en lo social. De aquí siguió un grupo ya apartado y cada vez más enguetizado, con un discurso hermético, ideologizado y muy intransigente , que no consiguió desarrollar una práctica social visible más allá de la extensión de un sabotaje , muy sano y fresco, pero incapaz de influir como tendencia de comportamiento político. Otra parte formó CNT Avilés y luego pasarían a la Corriente Sindical de Izquierdas.  
Un caso atipico en Asturies fue sin duda el de la insumisión, la lucha antimilitarista y la Coordinadora Asturiana por la Insumisión. Una lucha totalmente autónoma y asamblearia que a pesar de estar integrada y animada por personas en una gran parte provenientes de partidos y sindicatos, logró mantener su propia dinámica de disenso y enfrentamiento con el Estado en base a la desobediencia civil, sin depender de estrategias ajenas, incidiendo notablemente en el cuerpo social asturiano y estableciéndose como uno de los pocos movimientos sociales victoriosos de los últimos años. Sin embargo una vez acabada la obligatoriedad del servicio militar , el movimiento antimilitarista se disolvió como fuerza actuante autónoma sin que quedara mucha huella de su acción práctica. Ultimamente ha intentado ser capitalizada por Podemos en una reivindicación de la misma despojada de su carácter antagonista y convertida en un recuerdo nostálgico para promoción de algunos insumisos instalados ya en carreras políticas serias.
Las luchas antiglobalización mundiales tuvieron en Asturies también el intento de la formación de un espacio autónomo que duró poco y desapareció antes incluso de que las luchas altermundialistas desaparecieran del mapa.
Al calor de la kale borroka vasca y unido también al extenso uso del sabotaje en las movilizaciones obreras surgieron expresiones autónomas desde la óptica de un independentismo radical y enfrentado a las opciones socialdemócratas de partidos como Andecha Astur o BIA. Fueron incapaces también de construir un discurso que calara en lo social y terminaron debido principalmente a los golpes represivos y a la labor contraria de las organizaciones portadoras de la ideología nacionalista en Asturies. 
Es de reseñar además el proyecto de periódico alternativo Güei. Un proyecto autónomo de contrainformación genérica del conflicto social en Asturies, que no logró tampoco establecerse en el tiempo debido principalmente a la falta de movimientos sociales que lo respaldaran. A pesar de no tener un discurso explícito de crítica a las organizaciones de la izquierda radical portadoras de ésta "ideología asturiana" de la que hablamos y a veces cayendo en los tópicos de la misma, si desarrolló una práctica independiente de ellas y autónoma, con los consiguientes enfrentamientos subterráneos con las mismas.
A nivel antirrepresivo surgió también en Asturies el FUSOA, rescatado de las cenizas de la organización antirrepresiva y solidaria de los 70, amparado por la CSI en un principio pronto termina enfrentándose a la política de la misma en el caso del minero encarcelado Primitivo u otros casos como el del minero detenido acusado de la quema de una Empresa de Trabajo Temporal o el de Fer, acusado de terrorismo, encarcelado y juzgado en la Audiencia Nacional. Obligado este colectivo a llevar una práctica autónoma más por fuerza mayor que por convicción propia,  al dejar las organizaciones de la izda radical asturiana indefensos a militantes víctimas de la represión, subsiste residualmente hasta hoy en día.      
En la creación de todos estos espacios autónomos confluyen a veces las mismas personas, otras veces están enfrentadas y en ningún caso se logra construir una alternativa duradera al monopolio de las dinámicas de la "ideología asturiana". La influencia de la misma es importante y logra captar muchas veces a elementos de estos proyectos autónomos impidiendo también el establecimiento de un discurso independiente en el tiempo.
Posteriormente, tras el 15 M y producto de la intervención en el mismo, surge un intento desde la autonomía de crear una Coordinadora Anticapitalista que también fracasará al poco de empezar. El grupo impulsor de la misma acabará disuelto entre disputas personales, acusaciones  y abandonos.
La irrupción del nuevo movimiento feminista  en Asturies tampoco se ha concretado en la aparición de una práctica autónoma. Aunque se haya afortunadamente muy alejado de la óptica de la "ideología asturiana", y ha puesto en el terreno político/social de nuevo sobre la mesa entre otros,  aspectos importantísimos del trabajo reproductivo relacionados con el terreno de la lucha de clase gracias a las huelgas generales que ha convocado, hasta hoy parece que desarrolla su devenir en un terreno de denuncia también representativo con fuerte presencia de tendencias institucionales, que se han concretado en una desaparición paulatina de la movilización callejera del mismo.
En definitiva en Asturies ha sido imposible mantener el hilo rojo de la autonomía, cortado siempre por propios y ajenos y ocultado siempre en la madeja de la "ideología asturiana". La alternativa a ésto es constituirse en una afuera y contra esta dinámica. Con la asamblea como base desde luego, pero no como única base. Hace falta una estrategia de superación, un análisis de la realidad actual de la composición de clase asturiana , de los sujetos en conflicto objetivo con esta sociedad capitalista y un terreno de intervención antagonista . Organizarse fuera y contra el consenso, de forma abierta y sin demasiados prejuicios ideológicos pero fundamentalmente apartarse de todo lo que huela a "ideología asturiana".



LA IDEOLOGÍA ASTURIANA (2008)




El caso asturiano, por sus peculiares características, puede servir como el ejemplo práctico más acabado de las limitaciones del sindicalismo en cuanto instrumento defensivo y ofensivo de los trabajadores. La tradición combativa -la herencia revolucionaria- y la estructura económica de Asturias han permitido que los sindicatos hayan gozado, desde su legalización, de un poder social que no encuentra correspondencia en ningún otro lugar del Estado Español, por lo que sus vicios y taras se han revelado más plenamente que en cualquier otro sitio.
Asturias tiene una amplia tradición sindical. Durante los años de «transición» política y posterior reestructuración económica la memoria colectiva de los trabajadores asturianos ha retenido el papel que en su día se arrogaron los sindicatos asturianos: la Alianza Obrera, constituida en 1934 por -a diferencia del resto del Estado- todas las organizaciones sindicales y políticas de clase, con el propósito explícito de superar el régimen capitalista; y la posterior insurrección armada del proletariado asturiano. A los ojos de los trabajadores asturianos este episodio ha dotado de un prestigio totalmente injustificado, fruto de persistentes mixtificaciones, a las organizaciones sindicales, por cuanto el pacto aliancista fue una consecuencia obligada, y no un requisito previo, de la combatividad del proletariado asturiano.
A este episodio, y para reforzarlo, debe sumarse el nacimiento de las Comisiones Obreras como exponente de un modelo, en su origen antisindical, de autoorganización de los trabajadores en época franquista, rápidamente liquidado por el PCE en aras de su proyecto de «reconciliación nacional», que en la práctica se traducía en una estrategia cuyo objetivo último era hacer ver a los capitalistas «modernos» que era más práctico tener un PCE legalizado, que ejerciese un férreo control sobre la clase obrera para garantizar su subordinación al proyecto capitalista, que la opción de la represión pura y dura, que podría dar lugar a un proletariado salvaje. La manera de liquidar a las Comisiones Obreras fue transformándolas de movimiento sociopolítico a sindicato correa de transmisión del Partido.
Esta tradición sindical ha encontrado además en el modelo económico asturiano una base material sobre la que desarrollarse. Durante muchos años Asturias ha visto como su economía, y por tanto toda la vida social, se organizaba en torno a las necesidades del sector secundario. La elevada concentración industrial, basada en la minería, la siderurgia y la metalurgia fundamentalmente, organizada en grandes empresas, la mayoría de titularidad pública -con puestos de trabajo de por vida y que se transmitían de padres a hijos-, ha favorecido el desarrollo de unos gigantescos aparatos sindicales, con sus cohortes de liberados y una organización modelada según la lógica empresarial.
Los cuadros sindicales, rígidamente disciplinados, han impuesto su ley en Asturias desde la llamada «transición democrática», consiguiendo imponerse sólo tras la derrota previa del movimiento asambleario de los años 70. Asturias ha registrado en estos años la mayor tasa de afiliación sindical del país: empresas públicas como HUNOSA, la -en su tiempo- macroempresa minera, han registrado porcentajes de afiliación superiores al 90%. Estas condiciones han permitido la imposición de una política sindical de tipo mafioso, dónde los ascensos de categoría o la liberación sindical no se deben a la valía profesional o a la capacidad de trabajo, sino a la obediencia estricta de las instrucciones emanadas de los órganos sindicales, integrados en muchos casos en los consejos de administración de las empresas. Esta estructura sindical se corresponde a un determinado tipo de práctica sindical, que a su vez responde a unos intereses concretos. El poder se concentra en los funcionarios y dirigentes, auténticos profesionales de la representación sindical, con una preponderancia de las secciones sindicales, como expansión del sindicato en la empresa, sobre los comités de empresa; y donde se reduce a las asambleas al papel de reuniones informativas donde sancionar lo decidido en las alturas. Las consecuencias se resumen en una desmovilización, insolidaridad y corporativismo que se ajustan como un guante a la mano capitalista que ha promovido esta práctica sindical. Por un lado los sindicatos mantienen la paz social, favoreciendo la reestructuración económica y la reconversión productiva a través de pactos sociales y, por otro, a cambio, se convierten en auténticos gestores de la economía y sociedad asturiana, a través de su estricto control del aparato del PSOE y el PCE, poniendo y quitando gobiernos regionales y gestionando presupuestos multimillonarios como los fondos destinados a la reconversión (por ejemplo los llamados «fondos mineros»).
Como reacción a esta línea, y tratando de recoger la herencia combativa del proletariado asturiano y hacer frente a la reconversión económica, surge la Corriente Sindical de Izquierdas (CSI). En su origen la CSI representaba a una corriente interna de CCOO, opuesta a la línea pactista y desmovilizadora de la dirección del sindicato. Esta tendencia, minoritaria en Asturias, representaba sin embargo el sector mayoritario de CCOO de Gijón, donde ostentaba los cargos de dirección. Tras su expulsión este sector se convierte en sindicato, en contra de sus deseos, puesto que durante sus primeros años la estrategia de la CSI estuvo orientada a su readmisión en CCOO, y se propugnaba la permanencia en ellas mientras fuese posible.
Ante las condiciones generadas por la reconversión industrial en Asturias, y especialmente en Gijón, con tasas de paro superiores al 30%, la CSI acaba por erigirse en representante de los sectores obreros más duramente castigados por la reestructuración capitalista, allá donde UGT y CCOO llevan a cabo una línea negociadora y subordinada a las necesidades capitalistas. El rechazo radical a la pérdida de puestos de trabajo, la preponderancia de las asambleas frente a las consignas de las direcciones sindicales, el recurso a la movilización -violenta si es preciso- y la ausencia de liberados sindicales se convierten en los ejes de actuación de la CSI.
La CSI gusta de definirse como un sindicato radical, pero ser radical significa ir a la raíz de las cosas: una organización es radical cuando ataca la causa de los problemas, no sus fenómenos o expresiones particulares. En este sentido la CSI se ha perdido y ha contribuido a la desmoralización y a la desmovilización desde el momento en que no ha querido, podido o sabido relacionar la reconversión con la dinámica capitalista, cómo si los numerosos conflictos respondiesen al capricho de algún capitalista particular y no a una necesidad histórica. Al definirse como una organización puramente sindical su práctica quedó reducida a la defensa desesperada de los puestos de trabajo, siendo, por ello, incapaz de ofrecer ninguna alternativa real al proceso reestructurador y, mucho menos, de frenarlo. Aquí juega un papel de primer orden la ideología, nunca declara abiertamente, del sindicato y más concretamente de sus líderes más significados. Al aceptar la rígida división artificial entre lucha económica, que sería llevada a cabo por el sindicato, y la lucha política, reservada al Partido, la CSI ha perpetuado nefastamente el esquema leninista -concebido a comienzos del siglo XX para una sociedad con un proletariado industrial escaso y atrasado-, que considera al Partido como la organización jerarquizada construida como vanguardia dirigente con el objetivo explícito de constituir la auténtica consciencia de la clase, incapaz por sí misma de ir más allá de las reivindicaciones puramente económicas.(1)
Esta rigidez y este dogmatismo han impedido a la CSI extraer las consecuencias prácticas necesarias para proceder a poner fin a la división entre lucha económica y lucha política y, recuperando el origen de las CCOO como movimiento sociopolítico, plantear una crítica real al modo de producción capitalista y a sus catastróficas consecuencias para Asturias. La incapacidad para superar estas contradicciones que lastraban a la CSI desde su origen trajo, naturalmente, las consecuencias que se podían prever: una potenciación de los «líderes», la generación de un espíritu de corps que considera a la organización como un fin en sí misma, la sospecha de cualquier crítica como «traición», el aislamiento y posterior expulsión de los sectores críticos o la búsqueda irracional de referentes políticos (llegando a potenciar desde el estalinismo más barato hasta el carácter «nacional» del sindicato -contribuyendo de esta manera a importar a Asturias una ideología foránea, esto es, totalmente ajena a la tradición y carácter de la clase obrera asturiana, como paradójicamente es el «nacionalismo astur»-).(2).
Esta dinámica llevó en la práctica a la CSI, ante el temor de quedarse «aislado», a subordinar sus movilizaciones a la de los sindicatos mayoritarios, y convertirse en el auxiliar de estos en los conflictos más radicalizados, recogiendo de esta manera las migajas de la desesperación que UGT y CCOO se podían permitir despreciar. Esta subordinación táctica y la absoluta falta de previsión estratégica llevó a la dirección del sindicato, básicamente constituido por las mismas personas durante todo el período, a desmantelar secciones sindicales especialmente reacias a esta artificial unidad construida desde las alturas, como la de la minería, y explica de la misma manera la escasa implantación conseguida en las cuencas mineras, donde al diluirse las diferencias estratégicas y tácticas y existir un porcentaje de afiliación ya muy elevado no se ven las razones para cambiar un sindicato por otro, que además es minoritario, con las desventajas a todos los niveles que ello conlleva. Tras implantar, no sin rechazos de importancia, el chantaje de las prejubilaciones, UGT y CCOO han conseguido llevar adelante la reconversión minera. La CSI fue incapaz de ofrecer alternativas para que los mineros rechazasen irse a casa con todo el salario. La insistencia en la “reindustrialización” se reveló como una mantra ineficaz.
Al final, la CSI ha acabado representando, sobre todo en el resto del Estado español, el papel de sindicato radical y alternativo, capaz de hacer otro tipo de sindicalismo. Pero como hemos visto ese radicalismo ha sido totalmente circunstancial y ha degenerado, por tanto, en una imagen, una pose, un rol a representar -sin demasiada convicción- en el mercado laboral asturiano, siempre dispuesta a vender un poco más cara la fuerza de trabajo a la que representa que el resto de competidores sindicales. La CSI ha acabado constituyendo un polo de reagrupamiento de obreros desesperados sobre una base sindicalista, en realidad moderada y aceptable por el orden establecido.
Los conflictos laborales más radicales durante este tiempo han contado con un común denominador, que no ha sido la CSI, sino el papel protagonista de las asambleas como órgano supremo de unidad y de decisión. Esto ha ocurrido en empresas con implantación de la CSI, como Naval Gijón, y en otras donde la CSI era inexistente, como Duro Felguera. En ambos casos la lucha fue larga, dura y, en ocasiones, al margen de la legalidad, y el poder de decisión residió siempre en los trabajadores y no en los sindicatos. Allí donde los sindicatos consiguieron impedir la implantación y desarrollo de asambleas decisorias estables, como en las Fábricas de Armas de Oviedo y Trubia y, sobre todo en HUNOSA, las luchas adquirieron un carácter más desesperado, limitándose a generar un clima de violencia obrera y popular en las calles de las cuencas mineras en estallidos puntuales coincidentes con los procesos negociadores de la reconversión minera, y generalmente protagonizados más por jóvenes estudiantes y parados que por los propios mineros, tendencia que ha ido acentuándose con el paso del tiempo.
Cabe destacar que muchas de las movilizaciones han contado con una permisividad social que se ha traducido en una impunidad jurídica para los trabajadores, demostrando que la llamada Justicia y la legalidad son cuestiones meramente de correlación de fuerzas. Así durante 20 años la policía ha sido incapaz de llevar ante los tribunales a ninguno de los autores de los numerosos sabotajes relacionados con los distintos conflictos laborales: barricadas, enfrentamientos con la policía, quema de bancos, trenes y autobuses, lanzamiento de cócteles molotov, asalto a oficinas, retención de directivos e incluso colocación de artefactos explosivos se han sucedido sin que la represión pudiese actuar. El carácter defensivo de estas acciones ha logrado obtener un amplio respaldo social, pese a ser condenadas por la práctica totalidad de organizaciones políticas y sindicales, constituyendo la CSI la única excepción a esta condena. Sin embargo cuando a finales de los años 90 se extienden por Asturias los sabotajes y acciones ilegales no vinculadas directamente a ningún conflicto laboral (acciones con un marcado carácter ofensivo) la CSI deja de constituir la excepción, si no sumándose al coro mediático de criminalización y condena si mostrando su inhibición ante los diversos episodios represivos que, sin embargo, han tenido un carácter mucho más grave (aplicación de la legislación antiterrorista, encarcelamientos).
Así ha ido creándose una especie de falsa conciencia que condena la lucha cuando no es llevada a cabo por honrados padres de familia que defienden el pan de sus hijos y las letras del coche. La descomposición de la CSI, principal portador de esta ideología asturiana, alcanza su cenit con el juicio, condena y posterior encarcelamiento de dos de sus líderes más reconocidos -bajo acusaciones ridículas: quema del cajetín de una cámara de video-, con el objetivo implícito por parte del poder de cerrar Naval Gijón sin encontrarse resistencias significativas para así permitir el desarrollo del proceso especulativo que afecta especialmente a la zona donde se encuentra el astillero y, en un sentido más amplio, liquidar de forma definitiva los restos de cualquier expresión de resistencia a la gestión capitalista. La CSI promueve la constitución de una Plataforma Ciudadana Contra la Represión y por las Libertades, que se suma a las numerosas organizaciones «antirrepresivas» ya existentes en Asturias. La proliferación de este tipo de organizaciones no deja de ser paradójica en una región que no registra presos políticos, exiliados ni clandestinos, y es revelador de la incapacidad y la desorientación de los sectores de la izquierda «radical» asturiana, cuyo programa máximo se cifra en la destitución del Delegado del Gobierno, como suprema encarnación del mal, para sustituirlo por otro que lo haga mejor.
Con anterioridad al encarcelamiento desde la CSI y la Plataforma se insinúa que este motivaría una respuesta radical en la calle, bajo la forma de manifestaciones, barricadas, sabotajes e incluso una huelga general en Gijón. Aceptando el reto las autoridades deciden el encarcelamiento sorpresivo de los dos sindicalistas. Ante ello la Plataforma se limita a solicitar respetuosamente el indulto, como la solución mágica al encarcelamiento, y organizan una campaña dirigida a mostrar que todos somos «ciudadanos» educados y responsables, y que los encarcelados son inocentes de los cargos que se les imputan. Mientras, por un lado la Plataforma (que pese a su pomposa denominación es una organización construida ad hominen) se asegura que ninguna movilización se escape a su encuadramiento, por otro negocia en silencio con las autoridades la excarcelación a cambio de paz social. Al cabo de veinte días, en los que no se ha registrado ninguna acción de importancia a favor de los encarcelados, estos son puestos en libertad, pero no gracias al indulto ansiado, sino a la espera de recursos judiciales, por lo que su situación queda en manos de las autoridades que pueden emplear como chantaje para conseguir un cierre tranquilo de Naval Gijón. Sin embargo, la Plataforma y numerosas organizaciones izquierdistas exhiben en sus comunicados un tono triunfalista totalmente alucinado que revela el grado de derrota alcanzado por quien ni quiere ni puede aceptar la realidad y pretende imponer a todos los demás su propio terrorismo de la conformidad.
Así, este episodio pone fin a la larga tradición del sindicalismo asturiano como anomalía dentro del panorama del Estado español. Al facilitar la reconversión industrial los propios sindicatos han contribuido a privarse de la base material de su poder: así por ejemplo en HUNOSA se ha pasado de más de 20.000 trabajadores a menos de 2.000, disminuyendo por tanto de esta forma el poder sindical y estableciendo una tendencia a la «normalización» de su papel en relación con el resto del Estado. El modelo productivo también ha evolucionado acorde con los tiempos, imponiéndose la precariedad, el subempleo, y en general la sustitución del sector secundario por el terciario como motor de la economía regional (pese a que la industria conserva una gran importancia). Se cierran las minas y se abre el Museo de la Minería, los mineros prejubilados se sacan un sobresueldo traficando con dinamita y droga en el mercado negro. Se acabaron las largas luchas salvajes, los enfrentamientos violentos, las asambleas decisorias, la respuesta contundente de la clase obrera. Cualquier perspectiva de suprimir este estado de cosas pasará inevitablemente por la crítica del sindicalismo y su superación práctica a través del único instrumento que, confirmando las experiencias históricas del siglo XX, asegura la unidad y la autonomía de los trabajadores: las asambleas soberanas y la autoorganización, que supriman la división entre lucha económica y lucha política, planteen una crítica a la economía y al trabajo asalariado y tiendan, de esta forma, a recuperar el viejo proyecto revolucionario de una sociedad sin clases.

1. Realmente hay que dudar  si la CSI sigue un esquema leninista conscientemente si es que el esquema que tiene es realmente leninista, cosa que tampoco creo que sea asi. La CSI nunca ha tenido un partido político como referencia, y tampoco se ha visto nunca como una vanguardia así misma en el sentido que no ha tenido una vocación estratégica más allá de patrimonializar la contestación obrera radicalizada en un ámbito meramente defensivo. En general ha sido una organización sin objetivos claros. Muy alejada de los principios , tácticas y finalidades del sindicalismo revolucionario que veía el sindicato como el germen de la nueva sociedad, tampoco ha sido correa de transmisión de ninguna fuerza externa. Por lo tanto en nada se parece a una organización leninista contemporánea ni por supuesto tiene nada que ver con el Partido bolchevique a cuyo frente estuvo Lenin. Sus propios líderes han sido las únicas referencias reales de ésta organización. Ciertamente formados en una tradición de "polit buró soviético" más que leninista, su(s) dirigente no obstante dan más el tipo de representantes de una organización cristiana caritativa.

2. Poca importancia ha tenido la búsqueda de referentes políticos en la CSI. Más allá de la figura paternalista de Fidel Castro, la importancia que ha tenido esto en el desarrollo del sindicato ha sido nula. Por otra parte el aporte de la CSI al desarrollo del nacionalismo astur ha sido meramente testimonial. La mayoría de sus cuadros históricos tuvieron una concepción política españolista heredada del PCE y en los nuevos está ,salvo excepciones, totalmente ausente el sentimiento nacionalista. Tal es así que a pesar de que parte de su afiliación fue tradicionalmente astur falante pocos eran los que supieran escribir un comunicado en su propia lengua.