El estudio de las formas que la lucha de clase adquiere en los sectores emergentes del capitalismo actual es algo prácticamente olvidado en el panorama asturiano. Las dinámicas de la izquierda y extrema izquierda asturiana están ancladas en modelos obsoletos ideológicamente ( toda ideología lo es según el método marxiano), inherentes a la lógica del Capital. La comprensión de los antagonismos de clase actuales se hace bajo formas tendentes a diluir ese conflicto en sistemas de mediación a través de estructuras inherentes al punto de vista capitalista. La autonomía e independencia del punto de vista obrero en total enfrentamiento con el desarrollo interno capitalista no es ni contemplado ni mucho menos impulsado. Esto deriva en una acción dependiente de la lógica del Capital tendente a desactivar potencialidades y posibilidades de ruptura con lo existente. Sobre uno de los conflictos más importantes ocurridos en Asturies en los tiempos más recientes vemos necesario reflexionar y desentrañar lo ocurrido en este sentido.
De ese sector la mayor empresa es Alimerka que tiene cerca de 6000 trabajadoras y es la segunda empresa en importancia en Asturies después del gigante de Arcelor.
Alimerka es una empresa familiar formada por una familia de importante peso e influencia en el organigrama politico/económico de Asturies. Con cifras millonarias de beneficios, mantiene salarios base escasamente por encima del SMI y diseña una organización del trabajo donde la flexibilidad y la movilidad son tónicas generales de la misma. Sin duda un orden laboral que además de maximizar el rendimiento de la extracción de trabajo, se organiza para evitar una homogenizacion de intereses de las trabajadoras y desbaratar los procesos de unidad de las mismas en el enfrentamiento de clase dentro de la empresa, que debido a las precarias condiciones laborales son cotidianos tanto en la objetividad de los mismos como en la subjetividad de las trabajadoras.
Este gigante de los supermercados en Asturies se extiende más allá de las fronteras naturales del país, especialmente en León. Fue precisamente en el Bierzo donde en el 2014 hubo una experiencia de huelga que acabó con el despido de 85 trabajadoras y el cierre de 11 tiendas en un acuerdo firmado por patronal y sindicatos. La otra opción que la empresa planteaba era una reducción de salario y un supuesto mantenimiento de plantilla hasta el 2015. La mediación sindical como es habitual no tuvo ninguna firmeza en cuanto a mantener el empleo y entró en la lógica empresarial, aún sabiendo los beneficios y la buena marcha que a nivel global Alimerka estaba teniendo. Este acuerdo fue refrendado en asamblea contando sin embargo con una fuerte oposición por parte de un buen número de trabajadoras de la plantilla. No tenemos no obstante información concreta de los condicionantes del conflicto ni de la composición obrera específica de esta empresa en el Bierzo ni de las impresiones que suscita la acción sindical en el enfrentamiento de clase interno en Alimerka en la zona. Por tanto hagamos un poco de historia en Asturies y sus precedentes de los que si disponemos de amplia información directa y de primera mano.
EN LOS 2000
En la segunda mitad de los años 2000 la situación de las trabajadoras de Alimerka era especialmente dura. Con tan sólo un 5% de personal fijo en la empresa, había gente que llevaba hasta 8 años encadenando contratos de 6 meses. La empresa desarrollaba toda una política destinada a que las trabajadoras no tuvieran ninguna conexión entre sí. Estaba prohibido tener amigas dentro de los centros de trabajo. Si veían hablar a una trabajadora con otra demasiado tiempo la echaban. Para lograr este aislamiento entre trabajadoras utilizaban también la movilidad de una tienda a otra sin ningún aviso, y en otras ocasiones el despido. El acoso y las situaciones de humillación era constantes, llegando a registrar los bolsos de las trabajadoras a la salida, o a obligar a pagar a las trabajadoras lo que faltaba en caja una vez hecho el recuento.
Un caso que muestra a las claras toda esta situación de desprecio y abuso fue la muerte de una trabajadora en su puesto de trabajo en Piedras Blancas, negándose la empresa a cerrar la tienda y trasladando su cuerpo a un almacén.
La empresa se ocupaba incluso de designar a los cabezas de lista del comité de empresa, siendo el presidente del mismo el cuñado del ya fallecido fundador Luis Noé Fernández.
En un momento dado un grupo de trabajadoras empieza a tener complicidad con un asesor laboral y a autoorganizarse para denunciar judicialmente y ante inspección de trabajo las mil y una irregularidades legales que ésta empresa estaba cometiendo diariamente. Un proceso en el que tomaron parte sólo un pequeño grupo de trabajadoras pero que fue suficiente para ir cambiando la relaciones de fuerza dentro de la empresa. De esta manera se empezaron a presentar un buen número de demandas reclamando las horas extraordinarias, contra los cambios de tienda, la relación indefinida de los contratos, la reducción de jornada o el plus de responsabilidad. Aunque la empresa se vio obligada a aceptar algunas demandas respondió con el despido en otras. Los despidos fueron declarados nulos debido a la "garantía de indemnidad" por la que la legislación actual protege el derecho de la trabajadora a hacer valer sus derechos ante la empresa. Los juzgados condenaron además a Alimerka por daños morales. Estas demandas fueron hechas por el equipo de asesoramiento laboral y las trabajadoras autoorganizadas al margen del control sindical. Los sindicatos como hemos dicho eran parte de la empresa y no denunciaban todos estos abusos. Los despidos nulos significaron un antes y un después en el equilibrio de la lucha de clases en Alimerka, gracias a la determinación de este equipo y de las trabajadoras demandantes. Durante este proceso también se realizaron varias charlas y se intentó expandir el conflicto. No obstante no cuajó una dinámica de autoorganización duradera en el tiempo, a pesar de que se logró poner el primer cartel reivindicativo en Alimerka (algo impensable hasta el momento por extraño que parezca) y se hizo una campaña pública significativa. Los sindicatos por otra parte no siguieron la estrategia de conseguir despidos nulos, incluso las 3 delegadas de la Corriente Sindical de Izquierdas, despedidas también, fueron a por el despido improcedente.
LA HUELGA
En Diciembre de 2018 tras un proceso de discusión interno entre las trabajadoras del ramo de la alimentación, principalmente de la empresa Alimerka, basado sobre todo en el descontento interno ante los bajos salarios y los 20 minutos del bocadillo que no contaban en la empresa como horario de trabajo computado se fue creando un ambiente propicio a tomar una medida de fuerza al respecto. Este proceso de discusión vino dado por la base, hablando entre las trabajadoras en el tajo, contándose los problemas y formando poco a poco una sensación de unidad colectiva entre todas frente a una situación insoportable a la que había que poner remedio en común. Tras una multitudinaria asamblea de todo el sector ( también además de Alimerka estaba Dia y Más y Más) presidida por los sindicatos (UGT, CCOO y USO) se decide convocar una huelga de varios días coincidiendo con las Navidades. El propio responsable de la Federación de Servicios de CCOO reconoce sin ponerse colorado que " "Ésta no es una huelga que convoquemos los sindicatos, es un paro que nos exigen las trabajadoras porque ya no aguantan más, pocas veces hemos visto a las trabajadoras tan unidas en éste sector". Los propios sindicalistas "se sorprenden" ante el hartazgo, el queme y la unidad de las trabajadoras en la asamblea. Una vez más vemos reconocida (esta vez indecentemente por ellos mismos) la separación entre sindicatos y trabajadoras, ocupando éstos un papel de mediación externo, al margen de la realidad del conflicto de clase en el sector, configurándose a sí mismos como una "institución neutra", forzados por la parte obrera a movilizarse pero sin un interés per se en el desarrollo e instigación de la movilización y la huelga.
La negociación llevada a cabo con la patronal está dirigida por los sindicatos, y tras varios tiras y aflojas deciden durante una negociación en el Sasec (institución de mediación laboral en Asturies), desconvocar la huelga al conseguir un aumento salarial de 50 euros. Ninguna de las otras reivindicaciones como las jornadas maratonianas ni los 20 minutos del bocadillo están contempladas en el acuerdo. Pese que los 50 euros era también petición expresa de la asamblea. hubo una corriente interna de descontento al no haber sido satisfechas las otras cuestiones en la negociación. Muchas trabajadoras piensan que dada la unidad existente y la fuerza de la medida, hubiera sido el momento para ir a la huelga de manera exitosa y con el respaldo general de la mayoría de la plantilla.
De este modo la desconvocatoria de la huelga fue vista por muchas como un paso atrás. Este descontento subterráneo y no visible más que en corrillos internos, en los que se contemplaba como una traición la desconvocatoria de la huelga, no se transforma tampoco en una alternativa organizativa a los sindicatos. Sin embargo el malestar entre las trabajadoras se extiende durante los meses siguientes y es lo que hace que se demande la convocatoria de huelga en el siguiente año.
2019.
Durante todo el año 2019 los sindicatos intentaron una negociación que llegara a parar el descontento existente y no se llegara a la convocatoria de huelga. Pero la patronal se negaba en redondo a aplicar el reconocimiento de los 20 minutos del bocadillo como tiempo de trabajo y la subida de categoría profesional a los 4 años de antigüedad. La empresa Alimerka, como decimos mayoritaria en el sector, empieza una campaña muy fuerte de propaganda mediática en contra de la huelga. Las tradicionales amenazas personales a las trabajadoras "díscolas" en esta etapa ya no son eficaces para desmantelar una huelga de este calibre y optan por reunir a cuadros intermedios de las tiendas, trabajadoras que tienen cierta responsabilidad en ellas y mandos para intentar también hacer un contrapeso a la presión obrera.
La importancia de ésta huelga y del poder de las trabajadoras de éste sector esencial en la economía capitalista ( más en las fechas de Navidad donde el volumen de ventas se multiplica) es conocido por los poderes políticos asturianos que ven con preocupación la situación y empiezan a tomar contacto también bajo manga con sindicatos y patronal.
HUELGA Y PIQUETES
La Huelga comienza el dia 20 de Diciembre a las 22;00 en los centros logísticos de distribución a tiendas de Alimerka y Más y Más. Ese primer día las trabajadoras forman un gran piquete en la entrada que impide que ningún camión acceda al centro. Los sindicatos están en el piquete ejerciendo una especie de tutela. Hay dudas y discusiones entre las trabajadoras si se utiliza la fuerza o no para evitar que entre nadie a trabajar pero al final se consigue que ningún esquirol logre acceder al centro logístico. El bloqueo del centro logístico de Alimerka se muestra ya desde el primer dia como un aspecto clave y decisivo para que la huelga tenga una incidencia fuerte al impedir a los camiones suministrar mercancías a las tiendas. Las tiendas abren de manera desigual, algunas se encuentran enteramente cerradas, y otras con tan sólo 2 o 3 trabajadoras dentro.
Los piquetes en las tiendas no obstante no actúan como piquetes salvo en contadas ocasiones. Nos encontramos aquí ante el primer aspecto problemático en el discurrir táctico de la huelga. Además de que éste sector no tiene tradición de huelgas, que se trata de trabajadoras sin experiencia en el combate de clase, los sindicatos aquí promueven entre las trabajadoras el "piquete
informativo" .eufemismo que utilizan para la inacción. Fieles a la iglesia del "consenso democrático" una vez más incorporan el discurso de "garantizar el derecho de las que quieran trabajar" en los planteamientos de las huelguistas. Tod@s sabemos que una huelga nada tiene de democrático porque nada tienen de democráticas las relaciones de clase en el capitalismo. El dominio del Capital se ejerce por la fuerza y sólo la fuerza antagonista puede hacer que éste deje de ejercerla. Esto es así en todas las huelgas y responde a su dinámica interna . Favorecer lo contrario en posicionarse en contra de este método de lucha.
En el día siguiente 21, continuaba el bloqueo del centro logístico de Alimerka, aunque la presencia policial era notablemente superior a la del día anterior. Los policías se colocaron en las entradas por donde entraba caminando el personal a trabajar para así dejarlos pasar protegidos. De momento no intervenían en el bloqueo a los camiones debido al numeroso grupo de trabajadoras y simpatizantes congregados para tal fin, las cuales hacían relevos durante el día y la noche en el mismo, desarrollando un proceso de resistencia y autoorganización por parte de las trabajadoras realmente admirable . Por otra parte aquí aparecen ya continuamente hablando con la policía los representantes de las federaciones sindicales de ramo, controlando el piquete, hombres en un conflicto mayoritariamente de mujeres que imponen también una presencia paternalista claramente machista ante las huelguistas, que ante la falta de otros referentes y ante una situación nueva para ellas, les siguen sus indicaciones.
Llegado el domingo son enviados por parte de delegación del Gobierno ante las peticiones constantes de la empresa, un buen número de Guardias Civiles antidisturbios que desalojan por la tarde el piquete que bloqueaba los camiones. Sin embargo las huelguistas hacen un llamamiento a acudir al centro logístico para seguir manteniendo el bloqueo y pronto se llena de gente que realizan una sentada e impiden de nuevo que entren o salgan camiones. La empresa necesitaba despejar la salida de mercancías de ese centro y las presiones continúan. El gobierno asturiano no quiere escenificar un desalojo violento en un conflicto obrero femenino que provocaría un daño de imagen pública evidente, difícil de gestionar también y de consecuencias imprevisibles dada la cantidad de gente allí concentrada. Por ello a través de los responsables sindicales que actúan de mediadores, logran engañar a las huelguistas prometiendo que si se despejaba la carretera para que pasara el tráfico habitual. las fuerzas represivas no iban a intervenir en el bloqueo, si éste se situaba sólo en la valla de entrada al centro logístico. Esta pantomima evidente que algunas personas intentaron denunciar "in situ" sin mucho éxito, se vio corroborada a la mañana siguiente cuando los antidisturbios desalojaron al piquete de entrada, aprovechando que había menos gente.
Los sindicatos deciden que no se vuelva a montar el piquete en el centro logístico y convocan una concentración por la tarde ante una tienda de Alimerka del centro de Uviéu. Hay un malestar evidente entre muchas trabajadoras que tienen grupos de wasap y comentan la jugada como una vil traición sindical, manifestándose muchas por ir al centro logístico. Se da la circunstancia también que Alimerka paga una concentración de apoyo a la parte empresarial y en contra de la Huelga, a la que lleva a supervisoras, esquirolas y mandos de la empresa. Si las huelguistas conocieran a Maquiavelo bien podrían decir que patronal y sindicatos estaban jugando a dos bandas para acabar con el bloqueo. La empresa convoca una concentración en su apoyo y los sindicatos una contraconcentración que ambas tienen por efecto despejar el centro logístico de piquetes.
Durante la concentración sindical ante la tienda de Alimerka se vivió una situación surrealista, con dicho establecimiento abierto, 2 trabajadoras trabajando dentro y la gente entrando a comprar sin problema, sin que por parte de la concentración se hiciera nada para impedirlo. Las representantes sindicales del Comité se desgañitaban gritando "viva la lucha de la clase obrera" mientras enfrente se trabajaba con absoluta normalidad. Una escenificación absurda que mostraba a lo que estaban llevando los sindicatos la fuerza inicial de la huelga. Las caras largas de muchas huelguistas en la concentración y el desconcierto que generaba todo ésto era muy evidente. La impresión de que les habían vendido era más que palpable. Después de la concentración se fue en manifestación pasando por varias tiendas abiertas ante las que las representantes sindicales se interponían para que no hubiera "violencia". Se terminó junto a una tienda de Alimerka cerca de la estación de tren rodeada de policía ante lo cual la delegada de la UGT desconvocó la protesta ella misma de la forma más extraña e inaudita.
Todo indicaba que los sindicatos habían decidido acabar de facto con la huelga. El desalojo del piquete del centro logístico, principal medida de presión de las huelguistas dejaba la protesta en una correlación de fuerzas completamente desfavorable a la parte obrera.
Al día siguiente por parte de los sindicatos se insistió en que iban a concentrar los piquetes en las tiendas pero éstos tan sólo consistieron en unas pocas personas repartiendo octavillas a la entrada de los centros de trabajo, que gran parte de ellos funcionaban con normalidad . Hay que decir que la composición de estos piquetes, salvo excepciones, era prácticamente de personal sindical ayudadas por simpatizantes del PCE.
De esta forma en la primera parte de la huelga los sindicatos lograron hacerle el trabajo a la patronal mejor que sus esquiroles pagados. Una vez desmovilizado el piquete del centro logístico, verdadero motor de la huelga y punto de encuentro donde las trabajadoras socializaban en común la lucha y el enfrentamiento con la empresa , haciendo de esa vivencia una fuerza motriz del colectivo, la correlación de fuerzas fue ya abrumadora a favor de la empresa.
DESCONVOCATORIA UNILATERAL DE LA HUELGA
La huelga tras un impás de algunos días seguía convocada para las fechas inmediatamente anteriores a fin de año. Unos días donde la empresa tiene máximos beneficios por lo que la materialización de la huelga en esas fechas era una medida de presión muy fuerte. Los movimientos del gobierno asturiano y las llamadas a las centrales sindicales para parar la huelga son fuertes y decisivos. La importancia de este sector en la economía asturiana se muestra aquí ( como veríamos luego también en la pandemia ) totalmente esencial y la potencia desplegada por las trabajadoras debe ser cortada sin más dilación. Los sindicatos desconvocan entonces la huelga alegando la supuesta promesa de la patronal de sentarse a negociar en los primeros días del año que empieza. La desconvocatoria se hace de manera unilateral desde las federaciones sindicales. De hecho ni siquiera las delegadas del comité de empresa tomaron parte activa en la decisión. Por supuesto no se convocó asamblea para decidir la desconvocatoria y la mayoría de trabajadoras se enteró de la misma por un comunicado de Alimerka en el que anunciaba el fin de la huelga. El comité de empresa prácticamente desaparecido en estos primeros momentos no dice nada al respecto. Que la empresa sea la anunciante de la suspensión de la huelga dice mucho del proceso en el que se hayan inmersos los sindicatos en éste conflicto.
La desconvocatoria cayó como un jarro de agua fría en las huelguistas. Varios días de esfuerzo y pérdida de salario e ilusión colectiva se fueron por el retrete sin ninguna contrapestación. El anuncio de los sindicatos se hizo a través de redes sociales con una contestación en las mismas muy significativa por parte de muchas trabajadoras. Sin embargo el desánimo se extendió y no se llegó a conformar una denuncia colectiva de la actuación de los sindicatos. Las centrales sindicales torpedearon la fuerza obrera mantenida hasta ahora y dieron en el blanco. Se deshizo la unidad de las huelguistas y muchas identificaron éste desenlace con la invalidez de la lucha misma. El proceso de autovalorización obrera que la huelga dio a las trabajadoras de éste sector fue atacado en el centro del mismo por la acción sindical.
Días después la empresa tardó en sentarse a negociar, haciendo esperar a los sindicatos en un típico "Roma no paga traidores" para al final acordar un convenio con alguna mejora como un aumento del permiso de lactancia, 2 días más de vacaciones, posibilidad de elegir entre horas extras pagadas o compensadas y una cláusula de subrogación, pero sin los puntos centrales reivindicados en la huelga. Esta vez la asamblea ratifica el acuerdo sindical ya en un clima de derrota y resignación. La patronal evidentemente algo tenía que dar a los sindicatos para que pudieran venderlo a las trabajadoras, cuestión difícil debido al lugar tan sucio en el que quedaron desconvocando la huelga. Los sindicatos por su parte presentaron el acuerdo como un éxito y la prensa de izquierdas y sus organizaciones satélites aplaudieron como focas mistificando una vez más el papel sindical y mintiendo en los pormenores de la huelga.
CONCLUSIONES
La huelga del sector de la alimentación en Asturies puso sobre la mesa la potencia de una fuerza obrera extraordinaria. La posibilidad que encierra la misma no pudo ser desarrollada no obstante. Sin embargo se afirmó en una lucha ofensiva, por mejoras, llevada a cabo por unas trabajadoras con una importancia clave en la economía capitalista actual. La pandemia nos ha dejado meses después la confirmación de esto que ya se estaba manifestando. Un sujeto formado mayoritariamente por mujeres en un sector que si bien ha tenido en su desarrollo por consecuencia la destrucción del pequeño comercio ( imbuído éste por otra parte de un comportamiento de clase pequeñoburgues e individualista) lleva dentro una fuerza colectiva objetiva susceptible de ser utilizada en un sentido antagonista a la lógica del Capital. La infravalorada cajera, pescadera , panadera o reponedora, juntas en ésta organizacion capitalista de la distribución alimentaria han demostrado que si faltan deviene poco menos que el caos. De hecho ha demostrado tener tanto poder en sus manos como los sectores más técnicos del trabajo cognitivo. Nos aventuraríamos aquí en un alarde de optimismo teórico dentro del marxismo más básico donde se nos dice que el Capital lleva en su desarrollo los mecanismos de su extinción. Falta por tanto la subjetividad de esta potencia para desarrollar éste proceso. Sabemos que las contradicciones sacan a flote el antagonismo de clase pero también sabemos que la organización del mismo es lo que logra que éste se mantenga como proyecto separado que ataca la estructura capitalista. El punto de vista obrero y su autonomía, es lo difícil de mantener.
Las enseñanzas de la huelga de Alimerka una vez más nos muestran que los sindicatos son instrumentos del Capital. En la sociedad capitalista actual se plasman no ya como un agente reformista frente a un proyecto rupturista cuando no revolucionario, sino claramente como un agente reaccionario. Su actividad es un completo desastre para la clase obrera. No sólo en una perspectiva de afirmación de la clase como agente de cambio radical sino como mera contemplación de su supervivencia como conciencia y memoria de lucha colectiva.
Por otra parte frente a las luchas tradicionales en Asturies del sector de fábrica industrial que han sido hegemónicamente defensivas, en defensa de unos puestos de trabajo que iban desapareciendo, aceptando pérdidas de salarios y de derechos, ésta lucha nos volvió a poner de nuevo en un plano de ataque de una fuerza obrera para conseguir más de lo que tiene. Algo que no se veía desde hace mucho. Un salto cualitativo en la tónica general del derrotismo obrero asturiano. Llevada a cabo por mujeres que despiertan también en la defensa de sus intereses concretos de clase. Desorganizadas y sin instrumentos, pero con una potencialidad que sin duda va a intentar ser atacada y desestructurada en los próximos tiempos por nuestros enemigos de clase en forma de futuras reorganizaciones del sistema de trabajo y estructura de producción. Anticiparse a ésta jugada del Capital y ponerle la zancadilla debería ser labor de l@s que conspiran contra él, pero lamentablemente en Asturies son poc@s y la conexión con las trabajadoras del sector es muy endeble. Sin embargo no por ello la tarea deja de ser necesaria. El comunismo es un movimiento que destruye lo existente para construir lo que no existe, no nos olvidemos.

