martes, 8 de diciembre de 2020

DICTADURA DEL CAPITAL E IN/SUMISIÓN PROLETARIA EN EL NUEVO CICLO. LA FORMACIÓN DEL PARTIDO DEL DISTURBIO.


El capital es él mismo contradicción del proceso, por el hecho de que tiende a reducir el tiempo de trabajo a un mínimo, en tanto del otro lado pone el tiempo de trabajo como única medida de fuente de riqueza. El disminuye, por lo tanto, el tiempo de trabajo en la forma de trabajo superfluo; haciendo por lo tanto del tiempo de trabajo superfluo (en medida creciente) una condición question de vie et mort si fuese necesario. De un lado él evoca todas las ciencias de la naturaleza, bien como de las condiciones sociales y de las relaciones sociales, con la finalidad de tomar la creación de la riqueza (relativamente) independiente del tiempo de trabajo empleado en ella. Por otra parte, pretende medir las gigantescas fuerzas sociales así creadas por medio del patrón del tiempo de trabajo y la aprisiona en los límites que son necesarios para conservar como valor los valores ya creados.
Las fuerzas productivas y las relaciones sociales (ambas siendo aspectos del desenvolvimiento social)
figuran para el capital solamente como medios y son por ello solamente medios para producir sobre su base limitada. Mas en la realidad, ellas son las condiciones para hacer explotar esa base (Marx Gundrisse.. 401-402).
  



La realidad del agotamiento del sistema capitalista y de su capacidad de renovarse se estaba poniendo al descubierto claramente  desde la crisis del 2008. Un proceso que deriva desde los años 70, donde una vez acabado el modelo de la industrialización fordista post II guerra mundial, con un empleo de mano de obra masificada focalizadas en grandes fábricas se entró en crisis. En los 70 empezaron a verse todas las tendencias que hoy se hacen norma en el sistema capitalista. Sin embargo este proceso no fue un camino de rosas para el Capital. El ataque obrero al salario que empezó durante los 60's y que continuó en la siguiente década tuvo puntos álgidos de ruptura que se materializaron en luchas muy duras, de carácter autónomo, es decir al margen ( y a veces contra) de la  intervención de agentes mediadores como pudieran ser en las democracias formales los partidos políticos y los sindicatos. Unas luchas que se encadenaron durante toda la década en todo el mundo y que tuvieron expresiones teórico prácticas muy avanzadas como el movimiento del 77 en Italia. Expresiones que fueron heredadas y reproducidas por muchas prácticas durante los 80 y 90 y que nos dejaron un legado válido hoy en día para comprender y desmadejar la situación presente desde un punto de vista antagonista a la lógica del Capital. El punto de vista que expresa nuestro sentir cotidiano en la realidad material diaria.
La caída de la tasa de ganancia que ya en los primeros 70 era muy patente para el Capital, fue causa de la reestructuración del tejido productivo y condujo a una desterritorialización del mismo. Además  conllevó una inversión en capital fijo que redujo la necesidad de trabajo vivo (fuerza de trabajo),es decir una automatización incipiente en todos los procesos productivos que rompió también el poder proletario acumulado por la lucha masiva en las fábricas. Esto apareció acompañado por una profunda socialización  de la relación capitalista que ya había empezado en los 60. La valorización de territorios y colectivos sociales antes mantenidos en los márgenes de la sociedad del Capital, tuvo también sus correspondientes luchas de ruptura. Las mujeres, las "minorías" étnicas y sexuales, l@s pres@s, l@s margind@s en general estallaron en conflicto y metían el dedo en la llaga de un sistema que los consideraba ya sujetos valorizables, es decir susceptibles de ser comprados y vendidos, pero sin el correspondiente reconocimiento formal sobre el papel en el ámbito del derecho político/jurídico legal.
El mando capitalista se las vio y se las deseó para lidiar con todas sus contradicciones durante estos años pero consiguió frenar la consecución de un proyecto revolucionario en la práctica.  Lo hizo utilizando el terror, su aparato represivo, pero sobre todo en el centro del dominio capitalista, es decir en Occidente, lo hizo también con el consenso democrático. Utilizando institucionalmente a partidos y sindicatos para finiquitar luchas, aislar comportamientos social y políticamente antagonistas, y crear un compromiso (que en Italia se llamó "histórico") entre las fuerzas políticas representativas tradicionalmente del Capital y las que se suponía lo eran de la clase obrera ( Partidos comunista y socialista y sindicatos). Los casos paradigmáticos de Italia, Francia y el Estado español en sus especificidades cada uno son buenos ejemplos de ésta maniobra. 
La reestructuración del tejido productivo fue caminando también hacia una terciarización de la economía, por una parte se disminuía el trabajo vivo  en la producción de tipo industrial pero por otra aumentó en lo "social". Es decir la producción material cuantificable base de la expansión capitalista hasta entonces y verdadero sostén estructural del sistema iba difuminándose necesitando proporcionalmente menos horas de trabajo y el sector terciario mucho más abstracto que el industrial iba creciendo y engordando empleando para ello una mano de obra que en números era relativamente menor y que tampoco era capaz de absorber todo el montante sobrante. El trabajo también se volvía cada vez más inmaterial, los procesos de cuantificación del trabajo socialmente necesario se dificultaban, se hicieron menos materiales. La ley del valor entra en crisis. La ley del valor que descubrió Marx en El Capital fijaba una racionalidad en el funcionamiento del sistema capitalista, una base rectora del mismo a través del tiempo de trabajo necesario para producir y medir su coste.  La contradicción que llega a su fin irresoluble en la lógica capitalista es que el Capital tiende inevitablemente a invertir en mayor producción con menos tiempo de trabajo. Esto además de crear una sobreproducción con mercancías de menos valor (es decir también provoca la caída de la tasa de beneficio) en un momento dado nos lleva a que debido a la tecnología que propicia la robotización, la automatización extensiva y a la digitalización de los procesos productivos, el trabajo no sea ya una medida de valor efectiva para el Capital. El trabajo, fundamento del capitalismo ya no lo es más. 
A la terciarización de la economía capitalista se le unió progresivamente un crecimiento del sector financiero propiciado a través de una gran ingeniería institucional de los Estados occidentales, lo que se fue transformando en la norma de funcionamiento del sistema en el nuevo modelo que se hace llamar "neoliberal". Este modelo que se establece una vez derrotada la ofensiva obrera  de los 70 y agotado el capitalismo fordista con políticas keynesianistas puesto en marcha tras la Segunda Guerra Mundial, es el que colapsa en 2008. Un modelo caracterizado por unas profundas transformaciones en la composición de la clase obrera. La socialización capitalista es ya total y la clase obrera ya no es más aquella que hundía su identidad  en las tradiciones del movimiento obrero. El rechazo al trabajo, fundamento de la lucha obrera colectiva en el capitalismo fordista, que mantenía una pulsión creciente hacia más salario y menos trabajo se diluye en una estratificación de clase muy atomizada, con modos de comportamiento tendentes a la individualización, disolviendo la unidad de clase no sólo materialmente sino también como consciencia de sí misma. La lucha solidaria contra las distinciones salariales y de categorías en las fábricas que se fue ganando en todo el ciclo de lucha de los 70 desaparece. Se incrusta la segmentación y se dividen los intereses conformándose cada vez  más una cultura corporativa de sector, antigüedad y categoría. Además se instaura una deslocalización que dejaba tanto a los países de la periferia imperialista como a imperialismos emergentes como China una gran parte de la producción industrial que antes se hacía en el centro imperialista, realizada aquí fundamentalmente con mano de obra barata controlada a través de la lucha por la pura supervivencia vital y por medio del terror estatal .
En los países imperialistas se va creando un proletariado divido superficial pero eficazmente en intereses contradictorios, con una parte minoritaria pero altamente significativa de "rich workers" de salarios altos y mentalidad ultra- individualista provenientes de sectores de gestión bancaria y de la esfera financiera, otro sector más o menos formal de empleos cualificados en sectores tradicionales de la automoción, la industria y el sector público y otra masa de trabajadores/as precari@s navegando entre la economía sumergida, la economía del ocio, el consumo masivo y el turismo (especialmente en el sur de Europa) a los que hay que unir sectores productivos difusos y variables, con un flujo migratorio transnacional masivo que permite también cubrir puestos de bajísima remuneración y  con un ejército de reserva permanente  en las listas del paro que aunque también es variable según la temporada y los países, asegura la imposibilidad de facto de un camino de lucha colectiva en el ámbito estrictamente laboral. 
El desmantelamiento del llamado "Estado del bienestar" con la privatización de  gran parte del edificio asistencial estatal construido a partir de los 50 es suplido con una serie de políticas estructurales donde se capitaliza la economía de las llamadas familias. Planes personales de pensiones, hipotecas inmobiliarias, planes privados e individuales de empleo, fomento del "trabajo autónomo" a través de hipotecas bancarias, son un negocio que durante esos años ( alrededor del 2000)  experimenta una creciente importancia que permite por una parte seguir y expandir el ciclo de acumulación capitalista y por otra cubrir momentánea y artificialmente las necesidades y el nivel de vida de gran parte de la población obrera. Esto también impone nuevos comportamientos y una nueva manera de verse y sentirse socialmente. 
Sin embargo cuando esta burbuja económico-financiera colapsa en el 2008 tras una década de paz social, la rápida caída en la miseria de grandes capas de la clase obrera que antes se pensaban así mismas como "clase media" hizo que éste modelo de "concertación social" entrara también en crisis.  En estas circunstancias, el conflicto no estalló en torno a lugares concretos del tejido productivo sino que lo hizo en las calles y plazas, espacios físicos de la socialización capitalista. Y no lo hizo tampoco tomando como referente ningún tipo de organización mediadora institucional. L@s proletari@s ya raramente se sienten identificad@s en su trabajo con una larga historia de luchas de clase y de hecho encuentran mayor sentido de comunidad fuera del mismo que en él. El capitalismo convirtió la sociedad entera en una fábrica de la que saca beneficio y es por tanto consustancial a ello que sea en los lugares comunes de esa sociedad donde estalle el conflicto. No se trata pues que la realidad de clase haya desaparecido como muchos economistas se empeñaran en demostrar, sino que las formas de agregación y comunidad de la misma se han ido transmutando con las reestructuraciones del tejido productivo. Un nuevo modelo productivo lleva consigo una nueva composición de clase y esto genera comportamientos distintos en la lucha de clases.
Los movimientos surgidos en calles y plazas a nivel mundial tuvieron diferentes causas detonantes y también diferentes soluciones liquidadoras de los mismos pero amalgamaron puntos comunes muy importantes donde el conflicto de clase tuvo expresiones de una simetría que no podemos obviar.
Las movilizaciones ponían de manifiesto el descontento de una supuesta clase media, es decir una clase obrera integrada hasta entonces en el "contrato social" y que veía como su nivel de vida que se depauperaba tras el colapso financiero, que no aceptaba la realidad de una increíble dificultad a la que era sometida para pagar una vivienda, acceder a servicios básicos de sanidad o para encontrar empleos formales bien remunerados. También ponía en cuestión los edificios institucionales que regían los territorios en los que se encontraba situada, ya fueran más o menos dictatoriales o más o menos democráticos. La idea fundamental de que el sistema político estaba "corrupto" y al margen de la situación real que sufría el "pueblo" era también un hilo conductor que iba desde Egipto hasta el Estado español.
Eran movimientos antagonistas de raíz de clase que por otra parte no acertaron a elaborar un discurso específicamente anticapitalista ni tuvieron ningún programa en este sentido, quedándose en consignas populistas que fueron en algunos casos integradas en la formación de opciones políticas de participación institucional. A pesar de esa falta de discurso y de que no reconociera como referente las luchas de clase que emergieron de forma autónoma en otros momentos históricos y que desarrollaron un espacio antagonista anticapitalista entre la socialdemocracia y el stalinismo clásico, éstos movimientos marcaron no obstante su desarrollo organizativo de forma horizontal, asambleario y con una desconfianza práctica hacia cualquier tipo de partido o sindicato. Sin líderes ni cabezas visibles el movimiento en sí hizo un análisis totalmente realista de las formas políticas institucionales, poniendo en cuestión la farsa democrática y su dependencia de los poderes económicos dominantes. 
Hay que distinguir  además de forma clara el comportamiento de estos movimientos en la periferia, sobre todo en el mundo árabe  y en Europa y USA. En el mundo árabe a pesar de tener esa raíz de clase similar a los de Europa y USA ( teniendo en cuenta todas las diferencias culturales y sociológicas) estos movimientos tuvieron un desarrollo de confrontación violenta con el Estado que terminó con consecuencias dispares según el territorio pero muy cruentas en cualquier caso, aprovechando la ocasión las potencias imperialistas para intervenir, desestabilizar los objetivos de la protesta y derivarlos hacia distintos tipos de opciones islamistas muy presentes y con raigambre histórica en la zona. Esto tuvo unos resultados catastróficos como ya conocemos en Siria o Libia y que sirvieron a estos imperialistas para resolver la situación favorablemente  a sus intereses económicos y geoestratégicos.
En el terreno que más cercanamente nos ocupa y sobre el que queremos centrarnos, en Europa, USA, y más concretamente el Estado español, estos movimientos no tuvieron una respuesta represiva por parte del Estado. De hecho el corpus de este movimiento formado por como decimos una clase obrera nueva, asentada hasta entonces en un "contrato social" que le auguraba un lugar en el sistema, tuvo un desarrollo "testimonial", rehuyendo el enfrentamiento directo y sin ningún vínculo con la tradición de revuelta de la clase obrera histórica o de los estudiantes y proletari@s al margen del sistema que desde los 60/70 protagonizaron todo el ciclo semiinsurreccional en Europa y USA. 
El descontento social y el desafecto a las instituciones del sistema fue un impás conflictivo dentro de una clase a la que le resultaba en si difícil reconocerse ya como tal ,donde el punto de vista sectario y clasista (en su sentido positivo y antagonista) se hallaba desarticulado y desgajado de la memoria colectiva fruto de los profundos cambios de la que internamente fue objeto. Por otra parte los tiempos en los que una vanguardia externa al movimiento era capaz, ya sea en su sentido bolchevique o anarquista, de recomponer los objetivos colectivos de clase como proyecto independiente y autónomo enfrentado al Capital están ampliamente superados desde hace mucho tiempo . Además como es obvio tampoco existía ningún tipo de "vanguardia" ni se podía pretender que existiera en ese sentido porque de hecho ya no tiene razón ni posibilidad de ser  en la composición de clase del momento. La mayoría de los restos de la antigua extrema izquierda, con sus concepciones totalmente obsoletas de análisis de clase, no tuvieron ningún papel en el movimiento.
Así tras un ciclo de movilizaciones más o menos extensas el movimiento fue reconducido estratégicamente por parte de sectores ávidos y ambiciosos de una participación institucional clásica a ser una expresión política más en la gestión formal de la vida parlamentaria en la democracia capitalista (en esto si jugó por contra un papel destacado una parte sustancial de militancia de la antigua izquierda radical). Esto ayudó en cierta manera a reconducir el camino de la paz social emprendido en el modelo colapsado de gestión "neoliberal" donde el principio fundamental de su funcionamiento para mantener el orden social, era la destrucción de la subjetividad de clase como proyecto separado (es decir la recomposición de la comunidad proletaria antagonista), siendo cualquier intento en este sentido intervenido y desestructurado desde su base. 
El escenario que sigue a la crisis del 2008 es la preparación de un nuevo modelo en donde el Capital establece de forma totalmente abierta su dictadura. Una dictadura "aceptada" como inevitable por todo el discurso político existente de izquierda a derecha. El desarrollo capitalista hacia un mundo donde el trabajo deja de ser ya el punto central del mismo, lleva a que la existencia del Capital en sí no se sustente en ninguna racionalidad económica de ningún tipo. Sólo es dominio y mando. La organización social del trabajo ordenada por el Capital es un capricho violento de los capitalistas para mantenerse en la cúspide. 
El conocimiento, verdadero motor del cambio de modelo, una fuerza de trabajo difícil en sí misma de medir ya que crece en su potencia y también en su productividad a través de la cooperación y la red, no es por otra parte menos esclava de la relación capitalista pese que a priori se presente con una cierta autonomía respecto a la relación de explotación y con una capacidad productiva no asimilada a la ecuación tiempo de trabajo. Sin embargo los procesos de control del mando capitalista han evolucionado mucho en este sentido y son capaces de  recomponer su hegemonía a través de diferentes y múltiples maniobras que intentan desbaratar esa independencia y limar todas las fricciones que genera en el funcionamiento del sistema. . 
Una nueva industria se desarrolla con esta fuerza de trabajo en múltiples direcciones y que abarca muchos aspectos que tienen que ver con la vida cotidiana más intima, donde también se convierte en producción capitalista acciones que anteriormente eran solo momentos de la esfera privada como escuchar música, hablar con los amigos o ligar por poner unos ejemplos. 
Esta totalidad capitalista en todos los niveles echa fuera de la esfera pública (la única que existe) cualquier tipo de negación ante su poder omnipresente. Izquierda y derecha hablan el mismo lenguaje: si algo existe es porque es valorizable. De hecho el único derecho a existir que tanto la izquierda o la derecha del Capital confieren al ser humano es su capacidad de ser transformado en valor, es decir transformado en beneficio para el Capital.
El agotamiento del "modelo neoliberal" (un modelo de transición por otra parte) desemboca en la crisis provocada por el Coronavirus como un rio buscando el mar. La aceleración en profundidad de unas medidas de reestructuración productiva y laboral que ya venían implementándose y el disciplinamiento social puesto en marcha por medio de una dictadura incuestionable marcan el comienzo por fin del nuevo modelo.

ENCIERRO

Evidentemente no vamos a entrar a considerar aquí ninguna teoría conspirativa relativa al origen del virus ni a la dramática realidad del mismo. Está bastante claro la situación sanitaria que provoca y la dificultad para enfrentar el problema pero desde nuestro punto de vista de clase, antagonista, cerril a posta y sin complejos sectario, no nos vamos a dejar vencer por la lógica del Capital ni por la palabrería institucional.  
Much@s pensaron al principio que el virus era "anticapitalista" es decir, que la situación que provocaba era un incordio para los intereses del Capital. Una oportunidad para cambiar la tendencia en el pensamiento colectivo subsumido en la lógica capitalista. Much@s incluso vieron en el encierro una actividad anti-económica, en su sentido positivo, aquello de "poner la vida en el centro".
Lejos está el encierro ordenado por el poder capitalista de ser un ataque contra él mismo, sea éste encierro más o menos duro o más o menos blando según los territorios. De hecho, el disciplinamiento y el encierro nacen como ingeniería social en los albores del Capitalismo. Cercados, cerramientos, acotamiento de espacios abiertos, fábricas, ordenamiento urbano, cárceles... todo nace y se desarrolla a través de la expansión capitalista.
Es curioso como Foucault en su clásico "Vigilar y Castigar" recupera un documento del SXVIII cuando las ideas de Bentham y de toda su arquitectura disciplinaria utilitarista empezaban a conformar parte del edificio ideológico de la burguesía tras la revolución francesa. En él para el tratamiento social de la peste, paradigma del contagio de los cuerpos que se mezclan, se ponían esquemas definidos de la utopía de control y ordenamiento perfecto que el poder instituido diseñaba:

En primer lugar, una estricta división espacial: cierre, naturalmente, de la ciudad y del "terruño",
prohibición de salir de la zona bajo pena de la vida, sacrificio de todos los animales errantes; división de la ciudad en secciones distintas en las que se establece el poder de un intendente. Cada calle queda bajo la autoridad de un síndico, que la vigila; si la abandonara, sería castigado con la muerte. El día designado, se ordena a cada cual que se encierre en su casa, con la prohibición de salir de ella so pena de la vida. El síndico cierra en persona, por el exterior, la puerta de cada casa, y se lleva la llave, que entrega al intendente de sección; éste la conserva hasta el término de la cuarentena. Cada familia habrá hecho sus provisiones; pero por lo que respecta al vino y al pan, se habrá dispuesto entre la calle y el interior de las casas unos pequeños canales de madera, por los cuales se hace llegar a cada cual su ración, sin que haya comunicación entre los proveedores y los habitantes; en cuanto a la carne, el pescado y las hierbas, se utilizan poleas y cestas. Cuando es preciso en absoluto salir de las casas, se hace por turno, y evitando todo encuentro. No circulan por 
las calles más que los intendentes, los síndicos, los soldados de la guardia, y también entre las casas infectadas, de un cadáver a otro, los "cuervos", que es indiferente abandonar a la muerte. Son éstos "gentes de poca monta, que trasportan a los enfermos, entierran a los muertos, limpian y hacen muchos oficios viles y abyectos". Espacio recortado, inmóvil, petrificado. Cada cual está pegado a su puesto. Y si se mueve, le va en ello la vida, contagio o castigo.
La inspección funciona sin cesar. La mirada está por doquier en movimiento: "Un cuerpo de milicia considerable, mandado por buenos oficiales y gentes de bien", cuerpos de guardia en las puertas, en el ayuntamiento y en todas las secciones para que la obediencia del pueblo sea más rápida y la autoridad de los magistrados más absoluta, "así como para vigilar todos los desórdenes, latrocinios y saqueos". En las puertas, puestos de vigilancia; al extremo de cada calle, centinelas. Todos los días, el intendente recorre la sección que tiene a su cargo, se entera de si los síndicos cumplen su misión, si los vecinos tienen de qué quejarse; "vigilan sus actos". Todos los días también, pasa el síndico por la calle de que es responsable; se detiene delante de cada casa; hace que se asomen todos los vecinos a las ventanas (los que viven del lado del patio tienen asignada una ventana que da a la calle a la que ningún otro puede asomarse); llama a cada cual por su nombre; se informa del estado de todos, uno por uno, "en lo cual los vecinos estarán obligados a decir la verdad bajo pena de la vida"; si alguno no se presenta en la ventana, el síndico debe preguntar el motivo; "así descubrirá fácilmente si se ocultan muertos o enfermos". Cada cual encerrado en su jaula, cada cual asomándose a su ventana, respondiendo al ser nombrado y mostrándose cuando se le llama, es la gran revista de los vivos y de los muertos.
Esta vigilancia se apoya en un sistema de registro permanente: informes de los síndicos a los intendentes, de los intendentes a los regidores o al alcalde. Al comienzo del "encierro", se establece, uno por uno, el papel de todos los vecinos presentes en la ciudad; se consigna "el nombre, la edad, el sexo, sin excepción de condición"; un ejemplar para el intendente de la sección, otro para la oficina del ayuntamiento, otro más para que el síndico pueda pasar la lista diaria. De todo lo que se advierte en el curso de las visitas (muertes, enfermedades, reclamaciones, irregularidades) se toma nota, que se trasmite a los intendentes y a los magistrados. Éstos tienen autoridad sobre los cuidados médicos; han designado un médico responsable, y ningún otro puede atender enfermos, ningún boticario preparar medicamentos, ningún confesor visitar a un enfermo, sin haber recibido de él un billete escrito "para impedir que se oculte y trate, a escondidas de los magistrados, a enfermos contagiosos". El registro de lo patológico debe ser constante y centralizado. La relación de cada cual con su enfermedad y su muerte pasa por las instancias del poder, el registro a que éstas la someten y las decisiones que toman.
Cinco o seis días después del comienzo de la cuarentena, se procede a la purificación de las casas, una por una. Se hace salir a todos los habitantes; en cada aposento se levantan o suspenden "los muebles y los objetos"; se esparce perfume, que se hace arder, tras de haber tapado cuidadosamente las ventanas, las puertas y hasta los agujeros de las cerraduras, llenándolos con cera. Por último, se cierra la casa entera mientras se consume el perfume; como a la entrada, se registra a los perfumistas, "en presencia de los vecinos
 de la casa, para ver si al salir llevan sobre sí alguna cosa que no tuvieran al entrar". Cuatro horas después, los habitantes de la casa pueden volver a ocuparla.
 " (Michael Foucault Vigilar y castigar sobre el documento  Archives militaires de Vincennes finales del SXVIII)

Sorprenden las similitudes con las medidas impuestas en la pandemia, lo que de cualquier manera si es cierto es que el Capital no tuvo que hacer nada nuevo . De hecho tras el colapso del 2008 el control, el encierro y el acotamiento vital de la población estaban creciendo a marchas forzadas. Sabemos que la lucha de clases provoca y acelera cambios en el desarrollo capitalista, tanto en el tejido productivo como en su saber estratégico de control y dominio. El Capital sabía que la revuelta urbana era el próximo terreno de confrontación. Es curioso (más allá del 11-S) como el desarrollo de control por cámaras de vigilancia fue in crescendo en todas partes y lugares en el SXXI, como el avance urbanístico siguió también desalojando del centro los últimos restos de población proletaria que quedaban, administrándolos en barrios periféricos, lejos de áreas comerciales y financieras y de las zonas de explotación turística. 
El espacio físico urbano es el terreno de guerra social reconocido para el sistema capitalista y para las nuevas formas de subjetividad proletaria. Las enseñanzas de los movimientos de ocupación de plazas dieron también sus frutos para el mando capitalista. El control de internet que intensifican en estos tiempos pandémicos de forma descarada y abierta viene ocupando gran parte de la labor policial antiinsurgente desde el principio de la década del 10. La utilización de la red digital para compartir subversión y  antagonismo es uno de los puntos en los que el sistema se esfuerza más por combatir. 
La revuelta reciente de Chile, el movimiento de los chalecos amarillos en Francia, incluso la revuelta contra la ocupación policial en Catalunya con los sucesos de Urquianona nos mostraron como el Disturbio, es la forma de agregación comunitaria antagonista propia de la composición de clase actual. El disturbio representa romper el orden compuesto no sólo por policías antidisturbios, cámaras de seguridad, vallas y prohibiciones, sino también por demócratas, pacifistas fanátic@s y militantes con programas mínimos, sensatos y razonables, en definitiva el disturbio tiene un carácter que transgrede y rompe la sumisión a la estructura de ordenamiento espacial, ideológico y de valores construida por la sociedad del Capital. 

LA REESTRUCTURACION ACELERADA

Todos los cambios que estábamos viendo antes de la pandemia en los sistemas de trabajo, en las continuas variaciones sobre el tejido productivo que generaba la aplicación de las nuevas tecnologías se han acelerado aquí y ahora como una apisonadora construida por Ferrari. La imposición a toda marcha del teletrabajo  con todo lo que implica a priori en el control de la fuerza de trabajo y de su individualización (además de la reducción de gastos para la empresa que se trasladan al/a trabajador/a, lo que supone un ataque patronal indirecto al salario) y la  destrucción de sectores de la industria del ocio, los viajes y el comercio que se habían inflado al calor de la burbuja financiera inmobiliaria aparecen con el virus como hechos que no tienen vuelta atrás. Evidentemente no vamos a llorar por la muerte de parte del sector hostelero, del turismo o del comercio como hacen algunas plañideras de la izquierda del Capital. Precisamente esos sectores son una fuente inagotable de trabajo basura, precariedad, explotación y destrucción del medio, a la par que correa de transmisión inagotable de la lógica capitalista en el cuerpo obrero como así hace el "trabajo autónomo", muy abundante también en estos sectores. 
Mucho menos vamos a consolar a unos patronos ahora que se ven en la ruina, por muy pequeños que sean, que durante toda su vida se comportaron como aves rapaces.
No obstante ésta proletarización acelerada tendente a la miseria, de una burbuja "semi empresarial" o "semi obrera" no está ni estará obviamente exenta de un sufrimiento bastante alto y muy repartido en lo social entre muchas y diferentes personas. 
Las consecuencias que por otra parte el teletrabajo tendrá sobre el antagonismo obrero están todavía por ver. Si es cierto que las posibilidades empresariales son muchas en el abaratamiento de la mano de obra, dado que entre otras cosas se abre la posibilidad material de contratar fuerza de trabajo en cualquier lugar del mundo donde los salarios sean más baratos sin que esa fuerza de trabajo se tenga que trasladar, también no es menos cierto que la falta de vínculo del/a trabajador/a con la empresa física y su autonomía para hacer y deshacer en su tiempo de trabajo le da unas posibilidades muy amplias de construir un sabotaje efectivo y fácil sobre el tiempo de trabajo marcado. Por otra parte, las distancias y la falta de sociabilidad de l@s trabajadores encerrad@s y separados en sus casas vienen a aumentar exponencialmente la disgregación y atomización del proletariado ocurrida durante todos estos años. 
Así la línea entre trabajo en casa y tiempo libre en casa se difumina cada vez más en el capitalismo del encierro, una paradoja de lo que ocurre a nivel global en toda la sociedad donde el individuo se hace productor en la sociedad  y la sociedad subsumida por el Capital totalmente, a su vez, hace productores a l@s individu@s. Por un lado atomización y disgregación, por otra socialización total. Necesidad de cooperación absoluta para la producción y también cada vez más el obstáculo del trabajo para expandir en toda su potencia esa cooperación y productividad social. 
En este toma y daca que tiene el nuevo modelo productivo  donde el "conocimiento" y el "trabajo inmaterial" es cada vez más determinante, el Capital necesita agudizar y extremar el control. Es bastante sorprendente como desestabiliza el status quo imperante cualquier pequeño acto colectivo fuera de su lógica.
Todos los sistemas de seguimiento y vigilancia, de ordenamiento de la población y de control desde el vértice que vemos claramente con la aparición  del virus van a tener su aplicación continua y sistemática a partir de ahora en la detención y neutralización de cualquier tipo de antagonismo y en la prevención de revuelta social.


IN/SUMISIÓN PROLETARIA
  
Durante todo el confinamiento han estallado conflictos en muchos lugares del planeta. Desde el clima de guerra civil en USA con ciudades en llamas contra la brutalidad policial, pasando por Colombia, México, hasta los más recientes disturbios contra la Ley Mordaza del Estado Francés. Los disturbios contra las arbitrariedades y abusos policiales se nos aparecen como una constante global sin que el confinamiento haya ayudado a pararlos, más bien los ha agudizado. La policía como elemento de control más evidente e insoportable en esta sociedad del Capital, representa la institución capitalista a la que formalmente se enfrenta más directamente el proletariado mundial en su hastío y en sus explosiones de rabia. Concretamente en el mundo occidental donde más avanzado está el proceso de cambio que estamos viviendo, el proletariado más joven, que se desarrolla entre la precariedad y la ilegalidad del mercado negro, entre la impotencia de no poder consumir las mercancías que se le pasan por las narices (nunca mejor dicho), es el que en cuerpo y espíritu parece representar, en estos momentos, la insumisión proletaria a la dictadura del Capital a través de la revuelta y el disturbio. Verdadera participación liberadora y expresión auténticamente democrática en el estado actual de cosas. 
Han sido por el contrario muy pocas y de nimia significación en el espacio social las movilizaciones para denunciar la situación de la sanidad, los despidos que por miles han sido encubiertos por la patronal como fines de contrato durante la pandemia, o los despidos por cierre definitivo de empresas.
Los motivos de protesta que se encauzaban en espacios formales de agregación y solidaridad  más ligados a la tradición clásica heredara del movimiento obrero están hoy prácticamente desaparecidos. Parece constatarse la tendencia ya antes manifestada en la economía capitalista determinada por el "trabajo inmaterial" donde  aquello relacionado con el No-trabajo provoca el antagonismo radical antes que aquello relacionado con el trabajo específicamente.

SPAIN IS DIFFERENT 
 
En el caso concreto del Estado Español la sumisión proletaria en todos los sectores durante toda la pandemia está siendo digna de estudio. Con una gestión nefasta en el terreno sanitario que ha provocado miles de muertos más que otros territorios del entorno, las medidas de confinamiento más duras de toda Europa y un crecimiento de gente sin empleo sin parangón en la historia, las protestas que han ocurrido al respecto son pocas y no tienen comparación con el clima social que se vive en otros Estados como Francia o Italia.
Las huelgas o protestas obreras en sectores más o menos clásicos fueron terminadas abruptamente, abandonadas por los sindicatos o liquidadas por l@s propios trabajadores.
Los pocos disturbios y saqueos que ocurrieron en el segundo confinamiento ocurrieron ante la sorpresa total de tod@s los agentes políticos y sociales, especialmente de la izquierda que gestiona el estado de alarma que no dudó en acusarlos de "ultraderechistas".
Ciertamente no existe en el Estado español ninguna corriente significativa que agrupe un discurso fuera de la izquierda del Capital. Los restos de la extrema izquierda siguen en el seguidismo de los partidos y sindicatos, instituciones que participan en la gestión del cambio de modelo y de reestructuración tras la pandemia. El peso de la participación institucional en la gestión administrativa estatal de las fuerzas políticas que anteriormente mantenían un discurso más o menos opuesto al régimen español adquiere aquí un parecido muy cercano a una especie de "pactos de la moncloa" 2ª parte ( se llamaron pactos de la moncloa a una serie de acuerdos institucionales entre partidos políticos de derecha e izquierda y sindicatos que posibilitaron la reforma del franquismo en su continuidad sin ruptura política).
La utilización de esta izquierda que en parte viene de posiciones "antifascistas" en la configuración de una estabilidad sociopolítica del Estado español según las determinaciones de la dictadura capitalista, no es una novedad ciertamente aunque crea terribles contradicciones en ciertos referentes anclados en posiciones paleolíticas pero todavía presentes en la conciencia social.
No nos vamos a ir a Soros ni a la conspiración de los "metacapitalistas" que usan ciertos grupos ideológicos de raigambre protofascista, racistas y anti LGTBI que pertenecen a sectores empresariales  dejados de lado en el nuevo modelo. La explicación de este falso manto "progre" que utiliza la dictadura del Capital, o más bien de esa visión distorsionada de la realidad material que tienen tanto unos como otros responde a unas causas que tienen que ver con la composición política que determina la composición técnica del Capital que se desarrolla teniendo el "trabajo inmaterial" como base principal de su dominio. El "trabajo inmaterial" al contrario que el trabajo fundado en el ciclo fordista hace al capitalista y no al revés. Este "trabajo inmaterial" funciona y se desarrolla con la cooperación como punto determinante: 
"Esta función emprendedora "personificación del capital", en vez de constituir una premisa debe por lo tanto reconocer la articulación independiente de la cooperación social del trabajo en la fábrica, en la fábrica social y en el terciario de punta, y adaptarse a ellos.
En el momento en que el control capitalista de la sociedad se torna totalitario, el emprendedor ve como sus características constitutivas se tornan puramente formales. De hecho ejercita hoy su función de control y de vigilancia de lo externo del proceso productivo, porque el contenido del proceso pertenece siempre a otro modo de producción, a la cooperación social del trabajo inmaterial. La época en que el control de todos los elementos de la producción dependía de la voluntad y de la capacidad del capitalista es superada: es el trabajo el que, cada vez más, define al capitalista, y no al contrario. El emprendedor, hoy, debe ocuparse más de reunir los elementos políticos necesarios para la explotación de la empresa que de las condiciones productivas del proceso de trabajo. Estas se tornan, en una paradoja del capitalismo post industrial progresivamente independiente de su función. No nos cabe subrayar, aquí, como el dominio capitalista ejerce su "despotismo" y cuales consecuencias derivan de la nefasta fase de desenvolvimiento".
  (Trabajo Inmaterial. Lazzatto, Negri).
Esto implica que la expresión política de este dominio ya no es más cuestión de las variables ideológicas neo/liberales que tradicionalmente se adhirieron en el corpus subjetivo de la derecha histórica sino que pueden tener y de hecho tienen un espacio entre el de la izquierda. Este "trabajo inmaterial" hace del "ambiente ideológico" también productividad, satisface las demandas del consumidor sea cual sea su patrón y  al mismo tiempo constituye a ese consumidor como parte del dominio.
Si hay demanda social de un tipo de consumo de subjetividad del bloque negro por ejemplo, el trabajador inmaterial hará campañas de publicidad donde venda la belleza de ponerse una capucha y hará beneficio con ello para que el capitalista engorde sus cuentas digitales e integrar a los participantes del bloque negro en valores productivos para el sistema.
Creemos que tener conocimiento de las capacidades de estos procesos y esta materialidad es fundamental para comprender el tipo de contradicciones existentes hoy. No obstante también es cierto que estratégicamente el Capital ha utilizado opciones socialdemócratas y de izquierda para asegurar su poder. La diferencia es que hoy, en la sociedad totalizada por el Capital la misma producción de subjetividad ideológica se convierte en un valor de beneficio y por lo tanto se adapta desde su nacimiento al dominio capitalista. 
Vemos también como de un lado el "trabajo inmaterial" tiene cualidades autónomas del Capital, es decir es capaz de crear al capitalista y al producto según su iniciativa e innovación propia. La potencia de este tipo de fuerza de trabajo para desembarazarse de la relación capitalista es mucho mayor que cualquier otro tipo de fuerza de trabajo hasta ahora pero también lo es para convertir en objetos valorizables, materiales e inmateriales todo lo existente e incorporarlos al dominio del Capital. 

LA FORMACION DEL PARTIDO DEL DISTURBIO.

El problema de la organización se vuelve hoy para tod@s l@s que sentimos insoportable esta sociedad un asunto complejo y difícil de acometer. Todas las propuestas organizativas derivaron en institucionalidad, mercancía y fracaso. Sin duda todas, desde el partido de tipo bolchevique, el sindicato revolucionario, los consejos obreros o la organización guerrillera tuvieron su explicación, su razón de ser histórica y su correspondencia  en la composición de clase del momento y lugar. Todas tuvieron su punto de ruptura, su capacidad para saltar por encima del consenso y avanzar en el antagonismo de clase. Sin embargo ninguna nos puede servir totalmente como modelo ya que todas han servido también como forma de integración en el Capital. 
No tenemos pues modelo hoy. No sabemos como se construye tampoco. Por el contrario si tenemos alguna idea de cómo no se hace. 
Hoy toda perspectiva antagonista debe estar separada de la sociedad del capital. El capital totaliza cualquier relación dialéctica, no puede haber un diálogo, es más no se puede hablar ni siquiera un lenguaje que sea capaz de ser descifrado porque se convierte en enemigo del proyecto comunista. Y nos referimos a comunismo como ese proceso que es capaz de destruir lo existente para construir algo que no existe. Lo que no existe pues, es un punto de referencia. Una potencialidad que late más que algo que se pueda definir a priori. Lo que existe sólo nos produce rechazo.
El programa tiene también una imposibilidad de ser designado de antemano, sólo se concretará en la separación y en la acción. Organización y programa se desarrollan y tienen sólo una posibilidad en la independencia sectaria fuera de la lógica capitalista.
La sociedad sin clases, la formación de una comunidad humana donde cada un@ dé lo que pueda y a cada un@ se de lo que necesite. La destrucción del valor y la valoración de la vida son las concreciones más esquemáticas que se pueden dilucidar a día de hoy ante un sistema que ocupa todos los espacios existentes.
El disturbio como no lugar del Capital se nos aparece como fundamental en esta situación. La alteración de lo existente mediante el lenguaje destructivo y la afirmación de antagonismo. Organización para el disturbio. Para la violencia sectaria contra la sociedad del capital. Esta es la única alternativa que dadas las circunstancias y siendo sincer@s podemos llegar a imaginar. Esto y apartarse del todo el viejo mundo de las demandas sensatas, los programas mínimos y las organizaciones fósiles. Cooperación de todas las capacidades subversivas contra la lógica del capital. 






 



domingo, 23 de agosto de 2020

MARX EN LA BAHÍA. DE NAVAL XIXÓN A LA NADA ( Apunte sobre la descomposición del sindicalismo en Asturies)



Incidimos nuevamente en otro capítulo sobre la descomposición del sindicalismo en Asturies, centrados una vez más en la Corriente Sindical d'Izquierdes, paradigma de "sindicato combativo" que ha monopolizado la estrategia movilizadora durante décadas en la ciudad de Xixón. La capacidad de arrastre que fue capaz de generar esta organización en la mayoría de las dinámicas de lucha social durante estas pasadas décadas ha llevado a que su caída en picado desde el conflicto de Naval Xixón arrastrara también consigo a prácticamente toda la militancia más o menos organizada que se movía en Asturies en torno a la lucha de clase. No intentaremos explicar todas las circunstancias que han rodeado éste hecho ya que algunas y dentro de ellas las más determinantes han tenido mucho que ver con los cambios profundos habidos en la estructura capitalista y en la composición de la clase obrera asturiana, que pusieron sobre la mesa la imposibilidad práctica del diseño de una organización y un tipo de movilización ya obsoletos e inoperantes para incidir en dinámicas de lucha contra la lógica del Capital . No obstante es necesario hacer unas consideraciones generales.
El sindicato CSi fue creado a principios de los 80 ya como un sindicato para la lucha obrera de resistencia ante la reestructuración capitalista.  Para hacer frente por medio de una lucha defensiva a la desaparición del tejido industrial que empleaba a miles de trabajadores/as en Asturies y contra la labor específicamente colaboracionista de los sindicatos mayoritarios en este diseño de reestructuración-destruccción capitalista, la Corriente Sindical d'Izquierdes se cubrió con el impulso asambleario existente en la tradición de la lucha obrera, los métodos radicales de acción no totalmente asimilables a la mediación legalista sindical y una dinámica de calle. 
Sin embargo ya habían pasado las luchas de la década pasada (70´s), luchas que además de romper por la base la estructura sindical y actuar en muchas ocasiones de forma autónoma, eran luchas ofensivas. Luchas por más salario y menos trabajo. El salario desligado de la productividad y actuando también sobre una reducción de los tiempos de trabajo. Un rechazo implícito tanto del mando como del objetivo capitalista de la producción de plusvalor  que provocaba que estas luchas adquirieran un carácter no totalmente asimilable en formas mediadoras y que hacían sufrir enormemente a una clase capitalista que trataba de aumentar su beneficio y que se topaba con una enorme fuerza antagonista delante. De este modo la CSI no nace en este ciclo de luchas ofensivas de los 70 sino que lo hace ya en el reflujo provocado por la "reconversión" industrial a partir del 79. Un escenario nuevo, particularmente específico en Asturies y con varias contradicciones subyacentes en el mismo. 
La CSI aparece  pues como parte de un proletariado industrial en descomposición, atado a las fábricas que paulatinamente se estaban desmantelando y que había perdido ya la capacidad de ataque e iniciativa estratégica que tuvo en los años precedentes. El sindicato provenía de los cuadros que dentro de CCOO habían estimulado la oposición a las politícas de austeridad y pacto social que los sindicatos mayoritarios (CCOO incluído) habían empezado a establecer durante la reforma política del franquismo y que confluyeron con las dinámicas autónomas y asamblearias que la lucha obrera desarrolló en un periodo de máxima conflictividad laboral con el mayor número de huelgas vistas en Asturies desde los años 30.
En los años 80 y posteriormente en los 90 es además cuando se concreta el plan que el Capital, a través de las directrices de la Comunidad Económica Europea, había establecido  para Asturies. La llamada "reconversión industrial" al igual que en otras zonas del continente europeo estrechamente ligadas con sectores productivos obsoletos y en proceso de deslocalización fuera de Europa, tuvo un sentido puramente destructivo. La fuerza obrera existente al igual que el tejido productivo del que formaba parte  no sólo iba a ser desmantelada sino que iba a ser desaparecida. Para éste proceso oscurecido y nunca aireado en su plena radicalidad  los gestores del mismo ( administraciones autonómicas y Estatales con fondos europeos principalmente) invirtieron una considerable suma de dinero en prejubilaciones, jubilaciones, bajas incentivadas e inyección  monetaria directa en las centrales sindicales que fueron colaborando en el mantenimiento de la paz social durante el desarrollo de dicho proceso.
El llamamiento a una "reindustralización" como demanda obrera totalmente perteneciente al bando del Capital, asumida y lanzada durante todas las luchas sindicales de éste periodo de uno u otro signo, adquiere también en el caso de Asturies una contradicción curiosa. Si bien los sindicatos ( en éste caso también la Corriente) asumen ésta consigna lanzada por el Capital y sus gestores como algo propio, integrando en su discurso la necesidad de "esa reestructuración", ésto implicaba dos cosas que no tenían en cuenta y que marcarían posteriormente un cambio también estructural en éstos sindicatos: 1 la "reconversión" iba a suponer la pérdida del poder sindical atado intrínsecamente a la fuerza obrera que se iba a desmantelar, una fuerza obrera altamente sindicalizada y sobre la que éstos sindicatos alimentaban su capacidad de influencia política  2 el desmantelamiento productivo no tenía un recambio estructural suficiente para ocupar en condiciones de estabilidad a la población asturiana susceptible de ser empleada como mano de obra, por lo que era indispensable  una disminución de la misma. Este proceso que duró varias décadas y que tuvo como punto principal el descenso de la natalidad y la emigración del proletariado más joven fuera de Asturies, se concretó también en los más altos niveles de desempleo de todo el Estado español, una precariedad laboral acuciante, flexibilidad, trabajo negro y estacional etc etc.
El peligro de desestabilización del proceso y de ruptura continua de la paz social era más que evidente,
la situación tenía para los planes capitalistas unos riesgos muy altos cuyo punto más álgido era el que se pudiera concretar organizativamente hablando, una alternativa que uniera el viejo mundo de la clase obrera que se resistía a perder su tejido productivo y el mundo nuevo que nacía de l@s jóvenes proletari@s desligados de la producción a l@s que se expulsaba del territorio en una parte y se condenaba en otra a una vida de precariedad, miseria e incertidumbre dentro del mismo.
 
La CSI de esta manera  nacía como representante más visible de la resistencia del proletariado tradicional a perder sus puestos de trabajo. Una resistencia cargada de toda la tradición del obrero/a profesional de orgullo por su trabajo, que ya había sido desplazado/a en otros territorios por el/la obrero/a masificado de las grandes fábricas fordistas y cuya principal característica era el "rechazo al trabajo"  (en Asturies no había grandes cadenas de montaje en las que se desarrolló el obrero/a masa fordista) y que a su vez aquí saltando por encima de éste , y en esta nueva situación, se estaba convirtiendo en un/a obrer@  desregulad@ y precari@ entre otras cosas, lo que en el discurso de la autonomía operaia entra dentro de la denominación de "obrer@ social".

Sin embargo la CSI ,lógicamente, fue incapaz de hacer un análisis al respecto durante todos estos años, y  mucho menos concretarse como alternativa de lucha mantenida en el tiempo entre éstos dos sectores. La estructura del sindicato y la formación de sus eternos dirigentes, imbuidos de un personalismo que pesaba sobre todas las cosas, con una actuación errática, oscura, establecida sobre un supuesto asamblearismo pero derivando  en el verticalismo de las decisiones tomadas de antemano y de las negociaciones paralelas con los más diversos agentes y grupos de poder interesados en la finalización exitosa del plan capitalista , derivó en un fracaso manifiesto y en un destino parecido al resto de organizaciones sindicales (en una versión más pequeña) contra las que en principio se enfrentaban. 

Todas estas incapacidades que terminaron en la situación de "muerte cerebral" de este sindicato y por extensión de toda la extrema izquierda asturiana que lo acompañaba vienen dadas además por el papel que se reserva en la sociedad capitalista totalizada  moderna a ésta forma de mediación. El sindicato incluso en su versión "combativa" ha dejado de ser un agente de conflicto para serlo de integración. Las formas en las que el antagonismo de clase estallan una y otra vez en el conflicto laboral son ya ajenas a la estructura de funcionamiento del sindicato. Una estructura convertida ahora en una institución de mediación que huye del rechazo a la lógica capitalista y se integra en ella de forma completa tanto en las empresas y sectores en los que actúa y tiene su base, como a nivel social como agente político. 
La actuación de la CSI en los últimos años es bastante explicita en este sentido. Este no es sin embargo un proceso simple, único  y lineal, aunque la tendencia marcada como dominante hace que sea punto común de todas sus actuaciones. 
La lucha en Naval Xixón, emblema de la CSI, donde éste sindicato se desarrolla y muere es muy significativa. También lo es la contradicción habida entre barricada, enfrentamientos en la calle, lucha social y por otra parte negociación separada en las alturas políticas. 
El rechazo radical al cierre, con un lucha abundante en métodos ilegales planteando la absoluta legitimidad del uso de la violencia se vio también contrastado por otra parte con una transigencia inevitable al pacto, en base a reducir puestos de trabajo para mantener la vida del astillero. Esta última tendencia fue ganando peso por varias razones y a pesar de ser rechazada en teoría por el núcleo dirigente de la CSI se fue instalando como inevitable y actuando como disolvente del puro rechazo inicial.
La participación en la lucha de Naval Xixón de jóvenes ajen@s al astillero, representantes en su mayoría de ese nuevo proletariado que estaba tomando forma como dominante en Asturies, fue utilizada por la CSI como mero refuerzo de las decisiones propias y específicas de la plantilla de la fábrica, cortocircuitando las pocas ocasiones que tuvieron de constituirse como fuerza autónoma expresiva del problema social y de clase que había aterrizado en Asturies para hacerse norma.  
Este ejemplo concreto de la lucha de Naval Xixón se reprodujo en otros niveles y circunstancias y fue causa principal de la ausencia de la formación de una alternativa de lucha global que enfrentara en toda su amplia problemática la situación en la que el Capital había puesto al proletariado asturiano.
El proceso al final se ha resuelto en Asturies con una victoria absoluta del plan capitalista, conformándose una sociedad específicamente ausente de estructuras antagonistas de clase, con la pérdida de hecho de la memoria de lucha de la clase obrera asturiana y con una nula capacidad de intervención y ruptura sobre el dominio que ejerce el Capital en nuestras vidas. 
Si mirar para atrás sirve de algo, lo es únicamente para saber que es lo que no vale en el momento actual. Tanto los ejercicios de nostalgia como las críticas rencorosas y vengativas no nos interesan. 
El estudio de los fallos en las dinámicas del pasado pueden servir para evaluar mejor el presente y sus posibilidades, si es que existe todavía alguien interesad@ en Asturies en intervenir en él.

Reproducimos  ahora una de las pocas críticas hechas a la deriva de la Corriente Sindical d'Izquierdes en Naval Xixón ya al final del conflicto, extendiéndose también a la dinámica antirrepresiva que tras el encausamiento de los dirigentes sindicales del Naval Cándido y Morala estaba poniendo en marcha éste sindicato. Hay que decir que la CSI se enfrentó a  importantes casos represivos en el pasado más reciente antes del encarcelamiento de Cándido y Morala, algunos los dejó de lado por varias circunstancias que no vamos a analizar aquí, como el caso de Primitivo o del "Trol" (minero acusado de quemar una Empresa de Trabajo Temporal), y otros los resolvió con fuerza con una campaña pública muy potente como el caso de Vitor Xosé Cuetos. 
La tradición de la barricada quemando de la CSI hacía pensar a much@s que la respuesta al encarcelamiento de Cándido y Morala iba a ser poner Xixón en llamas, sin embargo la estrategia fue en otro sentido. Un sentido ya más acorde con el lugar que iba ocupando el sindicato tras la derrota del Naval. Una derrota que se puede decir que se escenifica en el 2000 con el despido de los trabajadores eventuales apoyado por CCOO y UGT y ratificado en asamblea.
Nos parece muy interesante esta crítica del Colectivo de Solidaridad de los Trabajadores porque parte de un grupo aunque divergente en su método de análisis  a la CSI, es similar al origen de donde proviene el sindicato, un sector de clase en vías de desaparición.
Fue  digitalizado en el 2010 en el blog:  http://elcieluporasaltu.blogspot.com/2010/07/desde-valladolid-csi-y-la-clase.html, un blog que conserva todavía muchos archivos interesantes. Fue impreso originalmente en la revista del Colectivo pero tuvo muy poca difusión en Asturies por circunstancias que poco interés tiene el mencionarlas.


Desde Valladolid a C.S.I. y la clase trabajadora de Asturias

Nuestra intención con la publicación de este artículo es la de analizar desde una perspectiva crítica el planteamiento y la línea de acción que se pretende llevar adelante desde C.S.I., en el ámbito de su proyecto de acción antirrepresiva, desvelando con ello su contenido reformista, su cambio de acción sindical con priorización en el ámbito laboral, derivando a otro, que tras la liquidación del sector naval le garantice su subsistencia como sindicato de servicios, en el ámbito de la legalidad del sistema, así como su propuesta de política de alianzas, con algunas de las organizaciones y sindicatos más colaboracionistas con el sistema capitalista y más traidores a los intereses de la clase trabajadora, con las consecuencias claudicantes y contrarrevolucionarias que ello conlleva.

Para ello, hemos considerado necesaria una descripción de la trayectoria de la Corriente Sindical y su participación directa en todo el proceso de reconversión del sector naval en Gijón, pues ello nos hará comprender mejor su deriva hacia el oportunismo reformista actual. Analizaremos su actual proyecto antirrepresivo y ello nos dará las claves de hacia dónde se camina y lo que de consolidarse supondrá de regresión en la lucha de clases y contra el sistema capitalista de explotación.

DE CÓMO CAMINA HACIA EL FRACASO Y DE ESTO HACIA EL REFORMISMO ORGÁNICO, IDEOLÓGICO Y PRÁCTICO

Algo de historia.- Julio del año 2000, en asamblea celebrada en Valladolid y tras la información por dirigentes de C.S.I. de la lucha de Naval Gijón y después de un debate analítico del desarrollo de esta, ya se les anunció lo erróneo de su planteamiento orgánico y reivindicativo. Posteriormente, en noviembre y diciembre de 2004, el Comité de Solidaridad de los Trabajadores, por medio de sendas hojas informativas, vuelve a redundar sobre el tema y a denunciar nuevamente el error de planteamiento que se está aplicando en la defensa obrera del sector naval. No obstante, C.S.I., que entonces era el motor de la lucha, continuó con su línea de actuación sin salida y abocada al fracaso.

Varias eran las claves que en nuestro análisis publicado en noviembre de 2004 se planteaban con la intención de clarificar desde nuestra óptica el necesario cambio de planteamiento reivindicativo y organizativo:

a) Rechazo a los acuerdos que establecían unas cuotas de tonelaje a fabricar. Acción contra el Gobierno y la Comunidad Económica Europea con el fin de lograr establecer nuevas cuotas de producción, las necesarias para garantizar la continuidad del sector. Abandono de la vía reivindicativa y sin salida llevada hasta entonces y que se centraba únicamente en la petición de carga de trabajo. Orientación de la lucha por el rompimiento de los acuerdos productivos con la C.E.E. y su renegociación, al tiempo que por la adaptación de la empresa y técnicas productivas y para integrar en ella otros tipos alternativos de producción.

b) Rechazo de la privatización. Lucha por que todo el sector fuera público y que desde los ámbitos gubernamentales se garantizara el mantenimiento de todos los puestos de trabajo y los salarios de toda la plantilla hasta la solución del proceso de readaptación.

c) Rechazo de que la carga de trabajo viniera por vía de fabricación de elementos militares y de guerra y defender la fabricación para uso civil.

d) Rechazo de la vía sindical de negociación planteada por CC.OO. y U.G.T. y el gobierno autonómico, cuya línea de acción desde un principio fue la de romper las luchas, dividir a los trabajadores y a las empresas del sector entre sí; e ir siempre a remolque de los propios trabajadores, que siempre demostraron capacidad combativa.

Pero ni siquiera C.S.I. en Gijón abrió la única vía de representatividad válida, esto es, la autoorganización de la base con el impulso de asambleas con verdadero poder obrero, para desde ellas y no en las élites sindicales, poder decidir sobre sus intereses de clase, sus métodos de lucha y la creación de sus comisiones representativas, así como la orientación de la lucha contra los organismos oficiales y sus nefastas consecuencias, contra la empresa y contra los sindicatos colaboracionistas.

Nos imaginamos que C.S.I. actuó así guiada por sus intereses sindicales, que llegaron a pesar más en el desarrollo del proceso que los intereses de clase, ya que ellos, como los otros sindicatos, se consideraban a sí mismos como los representantes, dirigentes e interlocutores válidos, suplantando con ello y su errónea y encasillada línea reivindicativa a los trabajadores en esta trascendental tarea y llevándoles así a un fracaso anunciado.

En menos de un mes de publicado nuestro análisis, sindicatos y patronal firmaron los más desastrosos acuerdos que afectarían al sector naval y que implicaban a no muy largo plazo su total liquidación; y para más escarnio, estos acuerdos son aceptados en plan tan claudicante, que la única contrapartida será la creación de una comisión de control, que lo único que podrá hacer, será ir constatando la destrucción de los puestos de trabajo.

En el contenido de nuestra información publicada en diciembre de 2004 estaba implícita la crítica a los acuerdos realizados por los órganos sindicales, patronal y gobierno y la claudicación total por medio de la cual los sindicatos que habían sido los bomberos apaga fuegos y rompedores de las luchas, se convierten en gestores del fracaso total del sector naval, copiando la táctica errónea llevada en Naval Gijón y liderada por C.S.I., que continuaba, a pesar de su fracaso, empecinada en seguir con su única alternativa: petición de carga de trabajo, aún después de haber aceptado la pérdida de gran parte de la plantilla y ser el punto de referencia del método a utilizar para la liquidación de todo el sector.

Hoy.- El largo proceso de reconversión del sector naval ya está llegando a su fin.

Esta reconversión, que en ningún momento fue planteada como impulsora de la fabricación del producto naviero y por tanto nunca contempló la actualización ni modernización de sus técnicas de construcción en plan serio, sino sólo el proceso liquidacionista y la especulación con los terrenos de su actual ubicación, es la consecuencia de la desastrosa negociación que en plan claudicante se realizó con motivo de nuestra entrada en el Mercado Común Europeo y de la táctica equivocada de reivindicar únicamente el aumento de carga de trabajo, sin tener en cuenta las raíces del problema.

Más historia.- Muchas fueron las luchas que los trabajadores del naval han venido realizando desde que comenzó el proceso, muchas y muy duras, sobre todo en Gijón, pero por desgracia, con el planteamiento reivindicativo equivocado elaborado por C.S.I., que siempre contempló el mismo esquema central: la petición de carga de trabajo sin tener en cuenta para nada que el cupo de tonelaje a fabricar estaba ya prefijado y su violación hubiera supuesto sanciones de la C.E.E. que ni el gobierno ni las patronales estaban dispuestos a pagar.

El desarrollo de estas luchas careció de una perspectiva amplia que obligara al gobierno a la renegociación de esos cupos. Por otra parte y paulatinamente, se fueron dejando perder puestos de trabajo, mediante las clásicas fórmulas de finalización de contratos, bajas voluntarias, prejubilaciones, etc., trabajadores que una vez liquidados no eran repuestos, dándose una ostensible reducción de plantilla, cuyo número inicial nadie se planteó reivindicar ni mantener, y todo ello negociado y aceptado como el mal entendido y fatídico “mal menor”, que al final siempre desemboca en un mal mayor.

No obstante, no se puede decir que los trabajadores de Naval no hayan peleado, lo han hecho y mucho, y casi siempre en una línea dura, aún teniendo en cuenta la oposición que a este tipo de combate han planteado en muchas ocasiones las élites de sindicatos claudicantes y colaboracionistas como CC.OO y U.G.T., que a la postre siempre estaban al lado de los planteamientos gubernamentales y patronales y por quienes C.S.I. casi siempre se dejó arrastrar en aras de una pretendida unidad sindical tan falsa como nefasta.

Pero aunque el método combativo haya sido el idóneo, estaba claro que el planteamiento reivindicativo, “unitario” y de organización representativa, lo avocaba al fracaso más rotundo de los trabajadores.

Después de tan dilatada lucha, a finales de 2007 la situación era la siguiente: no sólo el sector está prácticamente liquidado, abandonado y sin ninguna salida ni posibilidad de recuperación, sino que, a raíz de la denuncia realizada a dos dirigentes sindicales de C.S.I., ésta ha minimizado el método de lucha, se han cortado todos los intentos de radicalizar el combate y se han desviado los objetivos abandonando el necesario análisis crítico de todo el proceso:

a) Como algo necesario para que el conjunto de la clase trabajadora aprenda y no vuelva a caer en los mismos errores de planteamiento, que por desgracia hoy se siguen practicando en otros sectores.

b) Como algo que tanto los trabajadores del naval como todo el sector social que desde el comienzo apoyó sus luchas tiene el total derecho a conocer.

¿Y cuál ha sido la variación estratégica en la línea sindical de C.S.I. una vez que ha dado por muerta su capacidad de acción en el sector naval?

La nueva estrategia sindical de C.S.I. se desvía hacia un planteamiento antirrepresivo, que curiosamente no se sabe muy bien si surge por la acción represiva contra sus dirigentes o por la realizada sobre líderes y organizaciones en otras luchas. En todo caso y como veremos en el análisis de su pomposo planteamiento, éste sólo se cuestiona la acción policial y judicial, sin tener en cuenta la represión laboral, como si en estos ámbitos no se considerara verdaderamente represiva la eliminación de cientos de miles de puestos de trabajos, por el mero hecho de ser colectivos y entrar en las negociaciones sindicales, que no sólo los aceptan sino que cobran por ello. Lo que nos queda claro es que después de perdida su mayor influencia en el sector naval dada su total e inminente desaparición, esta nueva línea de acción pretende dar continuidad al sindicato fuera del ámbito laboral, que sólo quedará como una actividad de servicios.

ANÁLISIS DEL PROYECTO ANTIRREPRESIVO PLANTEADO POR C.S.I.

No entraremos en una pormenorización de todo el planteamiento, pues consideramos que en su mayoría son capítulos intrascendentes, como el nombre, la posibilidad de nuevos encuentros, el origen geográfico de la propuesta, la fecha de celebración, etc., lo que sí que entraremos a analizar es el contenido y el carácter político y claudicante que lleva inherente en su filosofía, tanto de organización como de acción.

Una simple ojeada al documento de propuesta deja traslucir que el planteamiento en su conjunto está inyectado de contenidos legalistas, reformistas e incluso contrarrevolucionarios.

Legalistas.- Porque todo el planteamiento y su desarrollo se realiza dentro de un marco legal de actuación y, por tanto, bajo la permisividad y el control de las propias estructuras e instituciones represivas que se pretenden combatir, así como dentro de su marco legal ya en sí represivo.

Esto queda suficientemente claro en el proceso organizativo de las jornadas, para las cuales se propone que serían mediante una convocatoria abierta a colectivos y personas de todo el Estado. Y vuelve a repetir: reunión previa convocada de forma abierta; y en el proceso de intervención y formas de trabajo, donde se proponen mesas redondas, exposición de casos y movilizaciones concretas, talleres, actividades extraescolares, actividades culturales y lúdicas, página web, etc. Este proceso nos llena de asombro, pues:

¿Cómo se pretende realizar una función antirrepresiva dentro de un marco legal represivo, sin que ello sea a su vez represaliado?

Una de dos, o se actúa siempre dentro de esos marcos legales permitidos, totalmente inefectivos o, si se actúa fuera de ellos será una táctica liquidacionista, ya que al ser abierta y estar controlada, sufrirán más fácil y selectivamente la acción represiva del sistema. En definitiva, no se puede luchar contra la represión legalizada dentro de la propia legalidad represiva.

Reformista.- Porque siendo el motivo de la represión uno de los principales pilares en los que se asienta el sistema capitalista, no se plantea como objetivo la lucha frontal por la destrucción de sus instituciones, métodos y medios represivos, como son las llamadas fuerzas y cuerpos de seguridad, sistema judicial, sistema penitenciario, sindicatos colaboracionistas, organizaciones mediáticas, integrismo catolicista, sistema jerárquico represivo-laboral, etc.

Esto se orienta, según su documento, desde una perspectiva de denuncia y para la modificación de la legislación correspondiente. Con ruedas de prensa, listas de correo, página web compartida, etc.

Y nos preguntamos:

¿Cómo se puede pretender realizar una lucha antirrepresiva mediante la denuncia, con la participación en una prensa represiva y vendida totalmente al enemigo, o pidiendo a los propios represores que sean ellos quienes modifiquen sus leyes represivas en las que reside el apoyo a su subsistencia? Esto supondría la liquidación de su sistema y, sinceramente, no son tan tontos como quienes articulan este proyecto, dejando en manos del sistema represor todo el control sobre el proyecto, a través de la acción abierta y legal, las ruedas de prensa, las listas de correo, las páginas web, etc. Sólo faltaría, en el colmo de las contradicciones, que esas modificaciones de la legislación se pretendieran conseguir a través de partidos políticos parlamentarios y mediante interpelaciones y propuestas de ley en el parlamento burgués, lo que supondría ya una integración y aceptación total del sistema represor que se pretende combatir.

En definitiva, que ni uno de sus planteamientos tiene un mínimo de carácter revolucionario, sino sólo reformismo puro y duro, mendigando al mismo sistema que practica la represión.

Contrarrevolucionario.- Pues dado el proceso que se propone, la alternativa se desarrollará dentro del propio sistema y con una formulación que admite todo, desde las organizaciones más radicales que son las más criminalizadas y más represaliados a las organizaciones y sindicatos más colaboracionistas, quienes dentro del propio sistema que ya tienen aceptado y del que depende su existencia realizan también actividades represivas en el ámbito laboral, social y político.

Esto, dentro de un planteamiento que aboga por una unidad de consenso con todos ellos, por lo tanto, expuesto a sus ofensivas en defensa del propio sistema, sus leyes e instituciones entre las que se encuentran las represivas, con las que participan y a las que ayudan en su mantenimiento y perpetuación, en una comunión de intereses mutuos. Esto queda también perfectamente claro y reflejado en el documento de propuesta cuando plantea que las jornadas deben ser de muchas personas y colectivos, por lo que su organización y definición deben ser lo más compartidas posible, afirmando posteriormente que “el desarrollo y definición de esto responderá al ritmo de contenidos posibles a partir del consenso”.

Y sinceramente, no entendemos cómo se puede pretender una acción y organización antirrepresivas en unidad con organizaciones y sindicatos que viven y se mantienen del sistema que realiza la represión, es más, que ellos mismos la ejercen sobre sus propios trabajadores a quienes deberían defender. Y como se pretende que la acción ha de estar significada por el consenso con quienes han demostrado en infinidad de ocasiones y aún ahora ser traidores a su clase.

Con un programa de acción como este, el resultado sólo puede ser uno: hacer contrarrevolución. Pero una política de acción sindical como esta ni es casualidad ni responde a situaciones nuevas ni desconocidas, todo es consecuencia de un proceso que históricamente está demostrado, pero que algunos se empeñan en repetir.

C.S.I., que nace como alternativa a la línea de acción claudicante que con el advenimiento de la democracia burguesa asumen las CC.OO. y la U.G.T., en definitiva no conforma ni adquiere un carácter revolucionario de clase; la única variante es una formulación en los métodos de lucha con carácter más radical, pero en nada varían sus criterios ideológicos, políticos y prácticos, de los de las centrales sindicales más colaboracionistas con el sistema de explotación.

Los líderes de C.S.I., que fundamentalmente proceden de la vía sindical reformista, desengañados de su ineficacia y nula actividad, articulan un método de organización y acción que, tras un breve plazo de subsistencia, sobrepasa al reformismo que nunca abandonaron, para acabar en una línea de acción contrarrevolucionaria y liquidacionista, no sólo como organización para la defensa de los intereses de la clase obrera, sino también para los conceptos ideológicos de emancipación de los trabajadores y su toma de conciencia.

Su experiencia como sindicato obrero es corta e ineficaz, pues su mayor influencia, centrada y circunscrita en la lucha del sector naval, nace con unos planteamientos ideológica y prácticamente equivocados, y muere en este campo sin salir de su equivocación, con resultados tan desastrosos que hasta evitan incluso el análisis del proceso que les ha llevado al fracaso, impidiendo sacar a la luz las enseñanzas que de él pudieran servir para evitar nuevos errores repetitivos.

¿Y el por qué de esta obviedad tan necesaria como imprescindible para el avance de la lucha de clase?

Sólo hay una explicación: liquidando el sector en que la Corriente tenía su influencia laboral, muere también su capacidad organizativa y de acción y, por tanto, necesita en estos momentos adoptar como eje de su continuidad otro objetivo que vincule a los trabajadores en torno a su órgano sindical, de ahí que sus élites dirigentes, que pretenden seguir siéndolo, eviten que su error sea constatado por la base, para que esta piense que el fracaso es de los trabajadores y de su incapacidad para conseguir los objetivos que estos dirigentes proponían, mientras que ellos quedan como mártires sacrificados y represaliados a quienes aún deben seguir, aunque sólo sea por ese sentido de culpabilidad inducido.

Con esta intencionalidad se adopta el nuevo proceso del sindicato, que como queda reflejado en el análisis expuesto, nace también equivocado y abocado al fracaso, como sucedió con el proceso laboral de Naval Gijón.

Pero lo que consideramos más grave de estos planteamientos son la represión individual y colectiva que generan, dada la desprotección en la que actúan, su demostrada ineficacia, el desencanto y confusión ideológica que introducen en las bases obreras y la utilización que de ellos hace el sistema capitalista de explotación y su democracia burguesa.

Comité de Solidaridad de los Trabajadores

jueves, 23 de julio de 2020

Mediación sindical, dominio patronal y lucha obrera en Alimerka Asturies.



El estudio de las formas que la lucha de clase adquiere en los sectores emergentes del capitalismo actual es algo prácticamente olvidado en el panorama asturiano. Las dinámicas de la izquierda y extrema izquierda asturiana están ancladas en modelos obsoletos ideológicamente ( toda ideología lo es según el método marxiano), inherentes a la lógica del Capital. La comprensión de los antagonismos de clase actuales se hace bajo formas tendentes a diluir ese conflicto en sistemas de mediación a través de estructuras inherentes al punto de vista capitalista. La autonomía e independencia del punto de vista obrero en total enfrentamiento con el desarrollo interno capitalista no es ni contemplado ni mucho menos impulsado. Esto deriva en una acción dependiente de la lógica del Capital tendente a desactivar potencialidades y posibilidades de ruptura con lo existente. Sobre uno de los conflictos más importantes ocurridos en Asturies en los tiempos más recientes vemos necesario reflexionar y desentrañar lo ocurrido en este sentido. 



En diciembre de 2019 vivimos en Asturies uno de los conflictos obreros más importantes de los últimos tiempos: La Huelga de las trabajadoras del sector de la alimentación. Supuso una aparición novedosa en el conflicto de clase en Asturies alejada de la habitual lucha del obrero de fábrica industrial. Con una importancia cuantitativa y cualitativa excepcional ya que se trata de un sector que agrupa a cerca de 12.000 trabajadoras, sufre una precariedad rampante, con una  mayoría de personal femenino y con una experiencia de lucha muy limitada en el tiempo y sin las dinámicas propias de otros sectores tradicionales en Asturies.
De ese sector la mayor empresa es Alimerka que tiene cerca de 6000 trabajadoras y es la segunda empresa en importancia en Asturies después del gigante de Arcelor.
Alimerka es una empresa familiar formada por una familia de importante peso e influencia en el organigrama politico/económico de Asturies. Con cifras millonarias de beneficios, mantiene salarios base escasamente por encima del SMI y  diseña una organización del trabajo donde la flexibilidad y la movilidad son tónicas generales de la misma. Sin duda un orden laboral que además de maximizar el rendimiento de la extracción de trabajo, se organiza  para evitar una homogenizacion de intereses de las trabajadoras y desbaratar los procesos de unidad de las mismas en el enfrentamiento de clase dentro de la empresa, que debido a las precarias condiciones laborales son cotidianos tanto en la objetividad de los mismos como en la subjetividad de las trabajadoras.
Este gigante de los supermercados en Asturies se extiende más allá de las fronteras naturales del país, especialmente en León. Fue precisamente en el Bierzo donde en el 2014 hubo una experiencia de huelga que acabó con el despido de 85 trabajadoras y el cierre de 11 tiendas en un acuerdo firmado por patronal y sindicatos. La otra opción que la empresa planteaba era una reducción de salario y un supuesto mantenimiento de plantilla hasta el 2015. La mediación sindical como es habitual no tuvo ninguna firmeza en cuanto a mantener el empleo y entró en la lógica empresarial, aún sabiendo los beneficios y la buena marcha que a nivel global Alimerka estaba teniendo. Este acuerdo fue refrendado en asamblea contando sin embargo con una fuerte oposición por parte de un buen número de trabajadoras de la plantilla. No tenemos no obstante información concreta de los condicionantes del conflicto ni de la composición obrera específica de esta empresa en el Bierzo ni de las impresiones que suscita la acción sindical en el enfrentamiento de clase interno en Alimerka en la zona. Por tanto hagamos un poco de historia en Asturies y sus precedentes de los que si disponemos de amplia información directa y de primera mano.

EN LOS 2000

En la segunda mitad de los años 2000 la situación de las trabajadoras de Alimerka era especialmente dura. Con tan sólo un 5% de personal fijo en la empresa,  había gente que llevaba hasta 8 años encadenando contratos de 6 meses. La empresa desarrollaba toda una política destinada a que las trabajadoras no tuvieran ninguna conexión entre sí. Estaba prohibido tener amigas dentro de los centros de trabajo. Si veían hablar a una trabajadora con otra demasiado tiempo la echaban. Para lograr este aislamiento entre trabajadoras utilizaban también la movilidad de una tienda a otra sin ningún aviso,  y en otras ocasiones el despido.  El acoso y las situaciones de  humillación era constantes, llegando a registrar los bolsos de las trabajadoras a la salida, o a obligar a pagar a las trabajadoras lo que faltaba en caja una vez hecho el recuento.
Un caso que muestra a las claras toda esta situación de desprecio y abuso fue la muerte de una trabajadora en su puesto de trabajo en Piedras Blancas, negándose la empresa a cerrar la tienda y trasladando su cuerpo a un almacén.
La empresa se ocupaba incluso de designar a los cabezas de lista del comité de empresa, siendo el presidente del mismo el cuñado del ya fallecido fundador Luis Noé Fernández.
En un momento dado un grupo de trabajadoras empieza a tener complicidad con un asesor laboral y a autoorganizarse para denunciar judicialmente y ante inspección de trabajo las mil y una irregularidades legales que ésta empresa estaba cometiendo diariamente. Un proceso en el que tomaron parte sólo un pequeño grupo de trabajadoras pero que fue suficiente para ir cambiando la relaciones de fuerza dentro de la empresa. De esta manera se empezaron a presentar un buen número de demandas reclamando las horas extraordinarias, contra los cambios de tienda, la relación indefinida de los contratos, la reducción de jornada o el plus de responsabilidad. Aunque la empresa se vio obligada a aceptar algunas demandas respondió con el despido en otras. Los despidos fueron declarados nulos debido a la "garantía de indemnidad" por la que la legislación actual protege el derecho de la trabajadora a hacer valer sus derechos ante la empresa. Los juzgados condenaron además a Alimerka por daños morales. Estas demandas fueron hechas por el equipo de asesoramiento laboral y las trabajadoras autoorganizadas al margen del control sindical. Los sindicatos como hemos dicho eran parte de la empresa y no denunciaban todos estos abusos. Los despidos nulos significaron un antes y un después en el equilibrio de la lucha de clases en Alimerka, gracias a la determinación de este equipo y de las trabajadoras demandantes. Durante este proceso también se realizaron varias charlas y se intentó expandir el conflicto. No obstante no cuajó una dinámica de autoorganización duradera en el tiempo, a pesar de que se logró poner el primer cartel reivindicativo en Alimerka (algo impensable hasta el momento por extraño que parezca) y se hizo una campaña pública significativa. Los sindicatos por otra parte no siguieron la estrategia de conseguir despidos nulos, incluso las 3 delegadas de la Corriente Sindical de Izquierdas, despedidas también, fueron a por el despido improcedente.


LA HUELGA 

En Diciembre de 2018 tras un proceso de discusión interno entre las trabajadoras del ramo de la alimentación, principalmente de la empresa Alimerka, basado sobre todo en el descontento interno ante los bajos salarios y los 20 minutos del bocadillo que no contaban en la empresa como horario de trabajo computado se fue creando un ambiente propicio a tomar una medida de fuerza al respecto. Este proceso de discusión vino dado por la base, hablando entre las trabajadoras en el tajo, contándose los problemas y formando poco a poco una sensación de unidad colectiva entre todas  frente a una situación insoportable a la que había que poner remedio en común. Tras una multitudinaria asamblea de todo el sector ( también además de Alimerka estaba Dia y Más y Más)  presidida por los sindicatos (UGT, CCOO y USO) se decide convocar una huelga de varios días coincidiendo con las Navidades. El propio responsable de la Federación de Servicios de CCOO reconoce sin ponerse colorado que  " "Ésta no es una huelga que convoquemos los sindicatos, es un paro que nos exigen las trabajadoras porque ya no aguantan más, pocas veces hemos visto a las trabajadoras tan unidas en éste sector". Los propios sindicalistas "se sorprenden" ante el hartazgo, el queme y la unidad de las trabajadoras en la asamblea. Una vez más vemos reconocida (esta vez indecentemente por ellos mismos) la separación entre sindicatos y trabajadoras, ocupando éstos un papel de mediación externo, al margen de la realidad del conflicto de clase en el sector, configurándose a sí mismos como una "institución neutra", forzados por la parte obrera a movilizarse pero sin un interés per se en el desarrollo e instigación de la movilización y la huelga.  
La negociación llevada a cabo con la patronal está dirigida por los sindicatos, y tras varios tiras y aflojas deciden durante una negociación en el Sasec (institución de mediación laboral en Asturies), desconvocar la huelga al conseguir un aumento salarial de 50 euros. Ninguna de las otras reivindicaciones como las jornadas maratonianas ni los 20 minutos del bocadillo están contempladas en el acuerdo. Pese que los 50 euros era también petición expresa de la asamblea. hubo una corriente interna de descontento al no haber sido satisfechas las otras cuestiones en la negociación. Muchas trabajadoras piensan que dada la unidad existente y la fuerza de la medida, hubiera sido el momento para ir a la huelga de manera exitosa y con el respaldo general de la mayoría de la plantilla. 
De este modo la desconvocatoria de la huelga fue vista por muchas como un paso atrás.  Este descontento subterráneo y no visible más que en corrillos internos, en los que se contemplaba como una traición la desconvocatoria de la huelga, no se transforma tampoco en una alternativa organizativa a los sindicatos. Sin embargo el malestar entre las trabajadoras se extiende durante los meses siguientes y es lo que hace que se demande la convocatoria de huelga en el siguiente año.

2019.

Durante todo el año 2019 los sindicatos intentaron una negociación que llegara a parar el descontento existente y no se llegara a la convocatoria de huelga. Pero la patronal se negaba en redondo a aplicar el reconocimiento de los 20 minutos del bocadillo como tiempo de trabajo y la subida de categoría profesional a los 4 años de antigüedad. La empresa Alimerka, como decimos mayoritaria en el sector, empieza una campaña muy fuerte de propaganda mediática en contra de la huelga. Las tradicionales amenazas personales a las trabajadoras "díscolas"  en esta etapa ya no son eficaces para desmantelar una huelga de este calibre y optan por reunir a cuadros intermedios de las tiendas, trabajadoras que tienen cierta responsabilidad en ellas y mandos para intentar también hacer un contrapeso a la presión  obrera.
La importancia de ésta huelga y del poder de las trabajadoras de éste sector esencial en la economía capitalista ( más en las fechas de Navidad donde el volumen de ventas se multiplica) es conocido por los poderes políticos asturianos que ven con preocupación la situación y empiezan a tomar contacto también bajo manga con sindicatos y patronal.

HUELGA Y PIQUETES

La Huelga comienza el dia 20 de Diciembre  a las 22;00 en los centros logísticos de distribución a tiendas de Alimerka y Más y Más. Ese primer día las trabajadoras forman un gran piquete en la entrada que impide que ningún camión acceda al centro. Los sindicatos están en el piquete ejerciendo una especie de tutela. Hay dudas y discusiones entre las trabajadoras si se utiliza la fuerza o no para evitar que entre nadie a trabajar pero al final se consigue que ningún esquirol logre acceder al centro logístico. El bloqueo del centro logístico de Alimerka se muestra ya desde el primer dia como un aspecto clave y decisivo para que la huelga tenga una incidencia fuerte al impedir a los camiones suministrar mercancías a las tiendas. Las tiendas abren de manera desigual, algunas se encuentran enteramente cerradas, y otras con tan sólo 2 o 3 trabajadoras dentro.
Los piquetes en las tiendas no obstante no actúan como piquetes salvo en contadas ocasiones. Nos encontramos aquí ante el primer aspecto problemático en el discurrir táctico de la huelga. Además de que éste sector no tiene tradición de huelgas, que se trata de trabajadoras sin experiencia en el combate de clase, los sindicatos aquí promueven entre las trabajadoras el "piquete
informativo" .eufemismo que utilizan para la inacción.  Fieles a la iglesia del "consenso democrático" una vez más incorporan el discurso de "garantizar el derecho de las que quieran trabajar" en los planteamientos de las huelguistas. Tod@s sabemos que una huelga nada tiene de democrático porque nada tienen de democráticas las relaciones de clase en el capitalismo. El dominio del Capital se ejerce por la fuerza y sólo la fuerza antagonista puede hacer que éste deje de ejercerla. Esto es así en todas las huelgas y responde a su dinámica interna . Favorecer lo contrario en posicionarse en contra de este método de lucha.
En el día siguiente 21, continuaba el bloqueo del centro logístico de Alimerka, aunque la presencia policial era notablemente superior a la del día anterior. Los policías se colocaron en las entradas por donde entraba caminando el personal a trabajar  para  así dejarlos pasar protegidos. De momento no intervenían en el bloqueo a los camiones debido al numeroso grupo de trabajadoras y simpatizantes congregados para tal fin,  las cuales hacían relevos durante el día y la noche en el mismo, desarrollando un proceso de resistencia y autoorganización por parte de las trabajadoras realmente admirable . Por otra parte aquí aparecen  ya continuamente hablando con la policía los representantes de las federaciones sindicales de ramo, controlando el piquete, hombres en un conflicto mayoritariamente de mujeres que imponen también una presencia paternalista claramente machista ante las huelguistas, que ante la falta de otros referentes y ante una situación nueva para ellas, les siguen sus indicaciones.
Llegado el domingo son enviados por parte de delegación del Gobierno ante las peticiones constantes de la empresa, un buen número de Guardias Civiles antidisturbios que desalojan por la tarde el piquete que bloqueaba los camiones. Sin embargo las huelguistas hacen un llamamiento a acudir al centro logístico para seguir manteniendo el bloqueo y pronto se llena de gente que realizan una sentada e impiden de nuevo que entren o salgan camiones. La empresa necesitaba despejar la salida de mercancías de ese centro y las presiones continúan. El gobierno asturiano no quiere escenificar un desalojo violento en un conflicto obrero femenino  que provocaría un daño de imagen pública evidente, difícil de gestionar también y de consecuencias imprevisibles dada la cantidad de gente allí concentrada. Por ello a través de los responsables sindicales que actúan de mediadores, logran engañar a las huelguistas prometiendo que si se despejaba la carretera para que pasara el tráfico habitual. las fuerzas represivas no iban a intervenir en el bloqueo, si éste se situaba sólo en la valla de entrada al centro logístico. Esta pantomima evidente que algunas personas intentaron denunciar "in situ" sin mucho éxito, se vio corroborada a la mañana siguiente cuando los antidisturbios desalojaron al piquete de entrada, aprovechando que había menos gente.
Los sindicatos deciden que no se vuelva a montar el piquete en el centro logístico y convocan una concentración por la tarde ante una tienda de Alimerka del centro de Uviéu. Hay un malestar evidente entre muchas trabajadoras que tienen grupos de wasap y comentan la jugada como una vil traición sindical, manifestándose muchas por ir al centro logístico. Se da la circunstancia también que Alimerka paga una concentración de apoyo a la parte empresarial y en contra de la Huelga, a la que lleva a supervisoras, esquirolas y mandos de la empresa. Si las huelguistas conocieran a Maquiavelo bien podrían decir que patronal y sindicatos estaban jugando a dos bandas para acabar con el bloqueo. La empresa convoca una concentración en su apoyo y los sindicatos una contraconcentración que ambas tienen por efecto despejar el centro logístico de piquetes.
Durante la concentración sindical ante  la tienda de Alimerka se vivió una situación surrealista, con dicho establecimiento abierto, 2 trabajadoras trabajando dentro y la gente entrando a comprar sin problema, sin que por parte de la concentración se hiciera nada para impedirlo. Las representantes sindicales del Comité se desgañitaban gritando "viva la lucha de la clase obrera" mientras enfrente se trabajaba con absoluta normalidad. Una escenificación absurda  que mostraba a lo que estaban llevando los sindicatos  la fuerza inicial de la huelga.  Las caras largas de muchas huelguistas en la concentración y el desconcierto que generaba todo ésto era muy evidente. La impresión de que les habían vendido era más que palpable. Después de la concentración se fue en manifestación pasando por varias tiendas abiertas ante las que las representantes sindicales se interponían para que no hubiera "violencia". Se terminó junto a una tienda de Alimerka cerca de la estación de tren rodeada de policía ante lo cual la delegada de la UGT desconvocó la protesta ella misma de la forma más extraña e inaudita.
Todo indicaba que los sindicatos habían decidido acabar de facto con la huelga. El desalojo del piquete del centro logístico, principal medida de presión de las huelguistas dejaba la protesta en una correlación de fuerzas completamente desfavorable a la parte obrera.
Al día siguiente  por parte de los sindicatos se insistió en que iban a concentrar los piquetes en las tiendas pero éstos tan sólo consistieron en unas pocas personas repartiendo octavillas a la entrada de los centros de trabajo, que gran parte de ellos funcionaban con normalidad . Hay que decir que la composición de estos piquetes, salvo excepciones, era prácticamente de personal sindical ayudadas por simpatizantes del PCE.
De esta forma en la primera parte de la huelga los sindicatos lograron hacerle el trabajo a la patronal mejor que sus esquiroles pagados. Una vez desmovilizado el piquete del centro logístico, verdadero motor de la huelga y punto de encuentro donde las trabajadoras socializaban  en común la lucha y el enfrentamiento con la empresa , haciendo de esa vivencia una fuerza motriz del colectivo,  la correlación de fuerzas fue ya abrumadora a favor de la empresa.

DESCONVOCATORIA UNILATERAL DE LA HUELGA

La huelga tras un impás de algunos días seguía convocada para las fechas inmediatamente anteriores a fin de año. Unos días donde la empresa tiene máximos beneficios por lo que la materialización de la huelga en esas fechas era una medida de presión muy fuerte. Los movimientos del gobierno asturiano y las llamadas a las centrales sindicales para parar la huelga son fuertes y decisivos. La importancia de este sector en la economía asturiana se muestra aquí ( como veríamos luego también en la pandemia ) totalmente esencial y la potencia desplegada por las trabajadoras debe ser cortada sin más dilación. Los sindicatos desconvocan entonces la huelga alegando la supuesta promesa de la patronal de sentarse a negociar en los primeros días del año que empieza. La desconvocatoria se hace de manera unilateral desde las federaciones sindicales. De hecho ni siquiera las delegadas del comité de empresa tomaron parte activa en la decisión. Por supuesto no se convocó asamblea para decidir la desconvocatoria y la mayoría de trabajadoras se enteró de la misma por un comunicado de Alimerka en el que anunciaba el fin de la huelga. El comité de empresa prácticamente desaparecido en estos primeros momentos no dice nada al respecto. Que la empresa sea la anunciante de la suspensión de la huelga dice mucho del proceso en el que se hayan inmersos los sindicatos en éste conflicto.
La desconvocatoria cayó como un jarro de agua fría en las huelguistas. Varios días de esfuerzo y pérdida de salario e ilusión colectiva se fueron por el retrete sin ninguna contrapestación.  El anuncio de los sindicatos se hizo a través de redes sociales con una contestación en las mismas muy significativa por parte de muchas trabajadoras. Sin embargo el desánimo se extendió y no se llegó a conformar una denuncia colectiva de la actuación de los sindicatos. Las centrales sindicales torpedearon la fuerza obrera mantenida hasta ahora y dieron en el blanco. Se deshizo la unidad de las huelguistas y muchas identificaron éste desenlace con la invalidez de la lucha misma. El proceso de autovalorización obrera que la huelga dio a las trabajadoras de éste sector fue atacado en el centro del mismo por la acción sindical.
Días después la empresa tardó en sentarse a negociar, haciendo esperar a los sindicatos en un típico "Roma no paga traidores" para al final acordar un convenio con alguna mejora como un aumento del permiso de lactancia, 2 días más de vacaciones, posibilidad de elegir entre horas extras pagadas o compensadas y una cláusula de subrogación,  pero sin los puntos centrales reivindicados en la huelga.  Esta vez la asamblea ratifica el acuerdo sindical ya en un clima de derrota y resignación. La patronal evidentemente algo tenía que dar a los sindicatos para que pudieran venderlo a las trabajadoras, cuestión difícil debido al lugar tan sucio en el que quedaron desconvocando la huelga. Los sindicatos por su parte presentaron el acuerdo como un éxito y la prensa de izquierdas y sus organizaciones satélites aplaudieron como focas mistificando una vez más el papel sindical y mintiendo en los pormenores de la huelga.

CONCLUSIONES

La huelga del sector de la alimentación en Asturies puso sobre la mesa la potencia de una fuerza obrera extraordinaria. La posibilidad que encierra la misma no pudo ser desarrollada no obstante. Sin embargo se afirmó en una lucha ofensiva, por mejoras, llevada a cabo por unas trabajadoras con una importancia clave en la economía capitalista actual. La pandemia nos ha dejado meses después la confirmación de esto que ya se estaba manifestando. Un sujeto formado mayoritariamente por mujeres en un sector que si bien ha tenido en su desarrollo por consecuencia la destrucción  del pequeño comercio ( imbuído éste por otra parte de un comportamiento de clase pequeñoburgues e individualista) lleva dentro una fuerza colectiva objetiva susceptible de ser utilizada en un sentido antagonista  a la lógica del Capital. La infravalorada cajera,  pescadera , panadera o reponedora, juntas en ésta organizacion capitalista de la distribución alimentaria han demostrado que si faltan deviene poco menos que el caos. De hecho ha demostrado tener tanto poder en sus manos como los sectores más técnicos del trabajo cognitivo. Nos aventuraríamos aquí en un alarde de optimismo teórico dentro del marxismo más básico donde se nos dice que el Capital lleva en su desarrollo los mecanismos de su extinción. Falta por tanto la subjetividad de esta potencia para desarrollar éste proceso. Sabemos que las contradicciones sacan a flote el antagonismo de clase pero también sabemos que la organización del mismo es lo que logra que éste se mantenga como proyecto separado que ataca la estructura capitalista. El punto de vista obrero y su autonomía, es lo difícil de mantener.
Las enseñanzas de la huelga de Alimerka una vez más nos muestran que los sindicatos son instrumentos del Capital. En la sociedad capitalista actual se plasman no ya como un agente reformista frente a un proyecto rupturista cuando no revolucionario, sino claramente como un agente reaccionario. Su actividad es un completo desastre para la clase obrera. No sólo en una perspectiva de afirmación de la clase como agente de cambio radical sino como mera contemplación de su supervivencia como conciencia y memoria de lucha colectiva.
Por otra parte frente a las luchas tradicionales en Asturies del sector de fábrica industrial que han sido hegemónicamente defensivas, en defensa de unos puestos de trabajo que iban desapareciendo, aceptando pérdidas de salarios y de derechos, ésta lucha nos volvió a poner de nuevo en un plano de ataque de una fuerza obrera para conseguir más de lo que tiene. Algo que no se veía desde hace mucho. Un salto cualitativo en la tónica general del derrotismo obrero asturiano. Llevada a cabo por mujeres que despiertan también en la defensa de sus intereses concretos de clase. Desorganizadas y sin instrumentos, pero con una potencialidad que sin duda va a intentar ser atacada y desestructurada en los próximos tiempos por nuestros enemigos de clase en forma de futuras reorganizaciones del sistema de trabajo y estructura de producción.  Anticiparse a ésta jugada del Capital y ponerle la zancadilla debería ser labor de l@s que conspiran contra él, pero lamentablemente en Asturies son poc@s y la conexión con las trabajadoras del sector es muy endeble. Sin embargo no por ello la tarea deja de ser necesaria. El comunismo es un movimiento que destruye lo existente para construir lo que no existe, no nos olvidemos.